Pregúntale al padre

¿Cómo acercar a mis hijos a su parte espiritual?

No se puede obligar a los jóvenes a acercarse a la Iglesia, necesitan conocer a Jesús.
La Misa y la Iglesia pueden volverse un punto de encuentro. Foto: Cathopic
La Misa y la Iglesia pueden volverse un punto de encuentro. Foto: Cathopic

Es un hecho de que muchos jóvenes ya no van a Misa y, según las encuestas, no es que hayan perdido la fe en Dios, sino que, simplemente, ya no creen en la Iglesia.

No se les puede obligar porque, si lo hacemos, solamente retardaremos el problema, porque tan pronto como se independicen de sus papás, se alejarán definitivamente de las prácticas religiosas.

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Más bien hay que implementar la pedagogía de Jesús cuando quiso atraer a sus apóstoles y a sus discípulos. Nuestros jóvenes necesitan conocer a Jesús, tener un encuentro vivo con Él que abarque no sólo lo sentimental y emocional, sino también lo racional. Este encuentro se logra a través de esas reuniones juveniles en las que unos a otros se contagian su fe y se hacen sentir acompañados. El llamado de Jesús es individual, personal, pero respondemos como miembros de una gran familia, de un pueblo llamado por Dios. Un encuentro personal con Cristo implica un encuentro personal con la Iglesia.

No por ser niños es menos importante que conozcan al Señor. https://bit.ly/2F1Ohvp

Publicada por Desde la Fe en Jueves, 14 de marzo de 2019

Una vez que nos encontramos con Jesús vivo, viene el deseo de conocerlo cada vez más, de seguirlo y de comprometernos con Él.

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La santa Misa es una celebración en la que los discípulos de Jesús celebramos nuestra fe, pero si no hay fe, ¿qué celebramos? Nuestra Misa está vacía.

No todos los jóvenes se han alejado de la Misa; valdría la pena observar a los que todavía van a Misa y parece que lo hacen con gusto. Normalmente son jóvenes que asisten a Misa en familia completa y entonces su Misa se convierte en un momento de encuentro familiar que no se quiere perder. Otros jóvenes acuden porque pertenecen ya sea a una comunidad o grupo o ya sea a un equipo de servicio o ministerio. Se sienten útiles y necesarios.

Estimados padres, sean ustedes como Juan el Bautista y muéstrenle a sus hijos al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, lo demás queda en manos de Jesús… y de sus hijos.

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