Inicio de la Pascua: miércoles de ceniza

Leer más
COLUMNA

In Principio Erat Verbum

Inicio de la Pascua: miércoles de ceniza

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo de conversión y reflexión. Estas son tres claves para vivirlo con autenticidad.

17 febrero, 2026
POR:
Autor

Consultor en temas de seguridad, justicia, política, religión y educación. 

El día de mañana se conmemora el miércoles de ceniza, siendo éste el umbral de la Cuaresma, ese período de cuarenta días que la Iglesia católica nos regala como un oasis de reflexión en preparación para la conmemoración de la Semana Santa. No es un simple ritual anual, sino un llamado profundo a la introspección, un recordatorio de nuestra fragilidad humana y, sobre todo, de nuestra capacidad para renacer.

El miércoles de ceniza, con su imposición en forma de cruz sobre la frente, nos recuerda que somos polvo y en polvo nos convertiremos. Estas palabras, nos invitan a alejarnos de las ilusiones de autosuficiencia y a reconocer que nuestra vida es un préstamo divino, un soplo efímero que solo cobra sentido cuando se orienta hacia el encuentro con Dios.

En una era de consumismo y redes sociales que fomentan la comparación constante, este rito nos insta a preguntarnos: ¿qué cenizas de nuestro ser necesitamos quemar para que brote vida nueva?

La cuaresma, en esencia, es ese tiempo en el que la Iglesia nos invita a poner de nuevo el mensaje de Dios en el centro de nuestra vida. En este contexto, el mensaje del Papa León XIV nos renueva y nos guía a través de tres consejos para recorrer un auténtico camino de conversión hacia la Pascua, invitándonos a una espiritualidad encarnada y comunitaria.

El primero, cultivar la escucha. En un mundo saturado de ruido, el Papa nos urge a sintonizar con la voz de Dios que susurra en el silencio del corazón. Escuchar no es pasividad, sino un acto activo de apertura: escuchar la Palabra en la Eucaristía, el clamor de los pobres en las calles, o el dolor silenciado de un amigo. “La escucha auténtica es el antídoto al individualismo rampante; es el hilo que teje la comunión con el Dios trino y con los hermanos”.

El segundo consejo, un ayuno de palabras hirientes, ¿cuántas heridas invisibles hemos infligido con un comentario ácido en una cena familiar, un mensaje impulsivo o una crítica mal intencionada en conversaciones cotidianas? El Papa León XIV nos recuerda que la lengua es un fuego capaz de destruir o de sanar. Ayunar de palabras hirientes implica un dominio del habla: elegir el silencio cuando la ira parece ganar terreno, optar por la bendición en vez de la maldición. En un tiempo cada vez más caótico nos invita a construir puentes con palabras que edifiquen, no que derriben.

Finalmente, el tercer pilar: la unión entre los fieles. El Papa enfatiza que la conversión no es un deporte solitario, sino un peregrinaje eclesial. En la Cuaresma, somos llamados a tejer lazos de caridad que trasciendan barreras de clase, raza o creencia. “La unión, afirma, es el rostro visible del amor pascual; sin ella, nuestra fe se reduce a un eco vacío”.

En medio de crisis globales crecientes, la Cuaresma nos ofrece un mapa para transitar por un camino seguro. Nos enseña que la verdadera Pascua no es un mero evento, sino una promesa, la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio.

En este espíritu, recordemos las palabras del Papa León XIV: “Que las cenizas de hoy sean el fuego de mañana, y que en cada cruz trazada sobre nuestra frente, Dios escriba su nombre eterno en nuestros corazones”.

*Analista en temas de seguridad, inteligencia, política, educación y religión.


Autor

Consultor en temas de seguridad, justicia, política, religión y educación.