Imperdonable asesinato de Mons. Osório Citora Afonso

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Imperdonable asesinato de Mons. Osório Citora Afonso

debemos presionar a gobiernos e instancias internacionales para que protejan a los hermanos católicos y combatan ese yihadismo con determinación, sin ambigüedades. 

16 junio, 2026
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Consultor en temas de seguridad, justicia, política, religión y educación. 

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En las primeras horas del sábado 6 de junio de 2026, la Iglesia en Mozambique y todo el mundo recibió con consternación la noticia del asesinato de Mons. Osório Citora Afonso, obispo de Quelimane y administrador apostólico de Beira; fue hallado sin vida en uno de los pasillos de la residencia episcopal, víctima de disparos tenía 54 años y entregó su vida en el cumplimiento de su ministerio pastoral. 

Mons. Osório fue un incansable servidor de la evangelización, con experiencia en África, Italia y en el Dicasterio para la Evangelización en el Vaticano. Su muerte enluta a la Iglesia mozambiqueña e interpela a toda la comunidad católica universal.

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Hasta el momento, las autoridades investigan las circunstancias del crimen, aunque no se ha confirmado de manera definitiva la identidad de los autores, todo apunta hacia un acto de extrema violencia que encaja en el patrón de agresiones perpetradas por grupos yihadistas o facciones radicales islámicas que azotan el norte y centro de Mozambique. 

Estos actores, muchas veces vinculados al Estado Islámico en la provincia de Mozambique han convertido diversas zonas y lugares en el mundo en un escenario de terror sistemático contra comunidades cristianas. Iglesias incendiadas, aldeas arrasadas, fieles decapitados o ejecutados por su fe: esa es la trágica realidad que se repite y el asesinato de un obispo en su propia residencia episcopal parece ser la escalada de esta barbarie, que busca imponer por la fuerza un califato y eliminar la presencia cristiana.

Esta es la cara del islam radical que ciertos grupos desean presentar al mundo, la del odio, la agresión y el rechazo a la diferencia religiosa, tristemente esta vertiente yihadista impone el terror como método evangelizador. Hoy, debemos condenar con toda firmeza esta ideología de muerte, que trastoca la imagen de Dios y que atenta contra la dignidad sagrada de toda persona humana, creada a su imagen y semejanza. 

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El Papa León XIV se enteró de la noticia en plena jornada de su viaje apostólico por España y en medio de su ministerio de unidad y paz en tierra ibérica, recibió con profundo dolor el grave acto de violencia, incluso en su mensaje menciona: “[…] en esta hora de desconcierto, que el Señor nos conceda consuelo, proteja en su amor a cada hombre y cada mujer y detenga la mano de los violentos”.

Estas palabras del Santo Padre no son solo consuelo; son un llamado a la acción. ¿Qué estamos haciendo los católicos frente a esta oleada de violencia que se propaga? La respuesta no puede limitarse al lamento, y es que si bien la iglesia acompaña a las víctimas, a las familias de desaparecidos y a las comunidades desplazadas, debe intensificar su voz de denuncia, condena y acción. 

Es indispensable fortalecer la diplomacia de la Iglesia, a través de la Santa Sede, de las conferencias episcopales y de organismos mundiales, además debemos presionar a gobiernos e instancias internacionales para que protejan a los hermanos católicos y combatan ese yihadismo con determinación, sin ambigüedades

Como Iglesia, no tenemos que responder al odio con odio, sino con la fuerza invencible del amor que vence con determinación.

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