Guardianes del prójimo: San Miguel en la Cruz Roja
Celebrar más de un siglo de la Cruz Roja honra a operadores y paramédicos que escuchan y acuden
Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).
En la tradición católica, San Miguel Arcángel es el protector de quienes caminan sobre el filo del riesgo: soldados, policías y, de manera muy especial, paramédicos. Su figura es metáfora poderosa de lo ocurrido cuando el teléfono suena en los servicios de emergencia.
Desde ahí se asume la defensa frente al riesgo. Un operador o un rescatista toma en sus manos la responsabilidad de proteger la vida en su momento más vulnerable.
A San Miguel se le invoca como guardián de la vida ante lo inesperado y acompañante de las almas en el momento de la muerte. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que protege a los hijos de tu pueblo”, se relata en Daniel 12:1.
Este simbolismo cobra relevancia especial este 21 de febrero, cuando la Cruz Roja Mexicana celebra 116 años de ser el brazo extendido de la sociedad en momentos de desastre. Su labor es un esfuerzo de precisión iniciado en el corazón de la línea de emergencias 9-1-1 operada en el C5.
Ante la llamada de auxilio, la o el operador clasifica la urgencia y activa el engranaje que pone en marcha las ambulancias. Las cifras del C5 son contundentes: entre 2025 y lo que va de 2026, el sistema ha movilizado más de 21 mil 700 recursos de la Cruz Roja, demostrando que la fe en el servicio se traduce en acciones medibles y constantes.
Esta misión de rescate enfrenta un obstáculo que apela directamente a la cultura cívica. Las llamadas improcedentes y las bromas a los servicios de emergencia son actos que comprometen la vida de terceros. Utilizar el número de emergencias con responsabilidad es, en el sentido más estricto, un deber de caridad y civismo hacia la comunidad. No se pude invocar protección mientras, por descuido o malicia, se obstaculiza el camino de quienes corren a salvar a otros.
El rostro humano de las emergencias lo componen hombres y mujeres de disciplina y convicción que, al igual que el arcángel que los guía, encarnan una vocación exigente de claridad en medio de los momentos difíciles.
Celebrar más de un siglo de la Cruz Roja honra a operadores y paramédicos que escuchan y acuden. Su entrega diaria recuerda que seguridad colectiva se construye con tecnología y protocolos y, sobre todo, con vocación de servicio de quienes deciden ser guardianes del prójimo.

