Antes del robot, inteligencia natural
La inteligencia artificial no puede funcionar a favor de quien ha perdido la inteligencia natural.
Acabo de leer en New York Times una nota sorprendente. Mississippi, uno de los estados más pobres de Estados Unidos ha pasado de los últimos a los primeros lugares en calidad de educación primaria
¿Cómo lo hizo? ¿De pronto un benefactor –de esos que hay en el país del Norte—se puso las pilas y donó millones de dólares para que los menores tuvieran más tecnología de punta en sus salones de clases, computadoras, IA y demás? No. Tampoco sucedió ese milagro porque la Federación le hubiese pasado más dinero al departamento de Educación estatal.
Fue algo más sencillo. Se implementó un plan para enseñar a leer a los menores de edad. ¿Enseñar a leer? En efecto, las autoridades del Estado sureño se percataron de un hecho palmario: que enseñar a leer –lo que se dice leer—a un niño es tanto como darle la herramienta básica para el aprendizaje de todas las materias. Y que, si bien las últimas generaciones sabían pasar la vista por encima de las letras impresas, no tenían mucha idea de lo que significaban. Algunos simplemente no tenían idea en absoluto de qué estaba diciendo el texto.
El adelanto que significa la Inteligencia Artificial, aunado al mundo del “todo resuelto” en los chatbots (o como se llamen), representa un desafío enorme en la educación básica. Leer ha sido el paradigma de Occidente para entender al mundo. La era visual empezó por socavar este paradigma. Ahora la IA podría derrotarlo.
La “solución” que encontraron en Mississippi me recuerda una frase de La utilidad de leer (FCE, 2025) de Chesterton: que todas las ideas nuevas están contenidas en los libros viejos. Una idea sencilla, que fue el impulso del progreso desde el invento de Gutenberg.
La lectura, decía el maestro Laín Entralgo, nos hace ser nosotros mismos, nos hace ser de otro modo, nos hace ser más. Y eso ha sido desde siempre.
Hay quien se encandila con las novedades de la tecnología y cree –con una fe digna de mejores causas—que la IA, por ejemplo, va a resolver todos nuestros problemas. El tema de fondo es que la inteligencia artificial no puede funcionar a favor de quien ha perdido la inteligencia natural. Y la palabra, el lenguaje, la escritura son la base del desarrollo de la inteligencia natural. No las pantallas ni los robots.

