Convicciones

El progreso de la humanidad retrocede cinco años

El progreso de la humanidad ha retrocedido cinco años a causa de la pandemia del Covid- 19, revela un informa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dado a conocer el pasado jueves en Nueva York.

De acuerdo al PNUD – ONU, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) creció de forma sostenida durante 30 años, pero comenzó a caer en 2020 y siguió a la baja en 2021, lo que  borra los logros que la humanidad había alcanzado los cinco años anteriores.

Desde su creación hace tres décadas, el IDH mide la expectativa de vida, el nivel educativo y el estándar de vida de los países. Esto quiere decir que tenemos menos expectativa de vida, estamos menos educados y que nuestros ingresos van en caída.

El impacto del retroceso es global y afecta al 90 por ciento de los países. La expectativa de vida en el mundo se redujo de 73 años en 2019 a 71.4 años en 2021, y eso ocurre con los otros dos indicadores.

Esta realidad, plantea el informe titulado “Tiempos inciertos, vidas inestables“, contribuye a explicar el por qué ahora tantas personas en el mundo se sienten desesperadas, frustradas, preocupadas por su futuro.

La pandemia del Covid-19 ha sido el mayor motor del retroceso, pero no el único, y a éste se añaden crisis políticas, económicas y ambientales, que no han dado tiempo a los países a recuperarse.

En este marco, de por sí crítico, surge la guerra de Ucrania que ha complicado todavía más la cosas. Esta influye a nivel mundial sobre todo en el campo de la seguridad alimentaria y la energética.

El PNUD – ONU todavía no ha medido el impacto de la guerra en el IDH, pero para 2022 pronostica un panorama igualmente sombrío que los dos años anteriores.

El informe señala también como problemas que contribuyen a la crisis mundial el cambio climático, la polarización política y la globalización.

Temas que ya antes ha señalado el papa Francisco en sus encíclicas Laudato Si’ (2015) y Fratelli Tutti (2020).

La realidad actual, dice el PNUD – ONU, presentan un complejo nivel de incertidumbre, que  lleva a las personas a un creciente sentimiento de inseguridad.

El estudio señala que, como efecto de la actual crisis, las personas han perdido confianza en los demás. El vecino se convierte en la mayor amenaza.

Esto ocurre a nivel de las personas en lo individual, pero también entre los países. Esta actitud nos está paralizando, afirma el documento.

El PNUD – ONU ante la situación hace cuatro recomendaciones: invertir en energías renovables; prepararse para las futuras pandemias; innovar para fortalecer la capacidad de lidiar con futuras crisis y revertir la tendencia de bajar lo montos de la ayuda al desarrollo de los países más vulnerables.

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