Toribio de Mogrevejo, Patrono del Episcopado Hispanoamericano

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COLUMNA

El llamado de Dios

Una voz interior

Mi nombre es Hoimer Pérez Tapia, y hoy te quiero compartir la manera en que Jesús me llamó al sacerdocio. Mi primer contacto consiente con el misterio de Dios fue antes de mi Primera Comunión, en la celebración de una Santa Misa. Fue ahí cuando conocí la figura del sacerdote. Me impresionaron los ornamentos cuando […]

23 mayo, 2024

Mi nombre es Hoimer Pérez Tapia, y hoy te quiero compartir la manera en que Jesús me llamó al sacerdocio. Mi primer contacto consiente con el misterio de Dios fue antes de mi Primera Comunión, en la celebración de una Santa Misa. Fue ahí cuando conocí la figura del sacerdote. Me impresionaron los ornamentos cuando presidía la Misa.

Aquella vez, ya en casa, dije a mis papás que yo de grande quería ser “padrecito”. Mucho tiempo después, cuando ingresé a la secundaria, fui perdiendo ese deseo. Recuerdo que cuando estaba en quinto de secundaria, el profesor nos hizo esta pregunta: ¿Qué harías si el Señor te llama a ser sacerdote? Yo respondí que eso ni siquiera me había pasado por la cabeza.

Sin embargo, a inicios del año 2012 recibí una invitación por parte de un primo mío -quien había ingresado al Seminario Menor en 2011-, a realizar una experiencia de vida cristiana en la ciudad de Huacho, Lima (Perú). Acepté. Partimos el 5 de enero, e hice allá esa experiencia de vida cristiana que
me llevó a tomar una determinación. Y el 4 de marzo (día de mi cumpleaños) fui admitido en Seminario Mayor.

La primera semana tuve un sinfín de dudas, y hasta pensaba regresar a casa; sin embargo, sentía en mi interior una fuerza superior que me animaba a seguir. Persuadido por esa voz interior decidí quedarme,
pues asumía que era la voluntad de Dios.



Después de haber realizado los estudios de Filosofía y Teología pasé por un tiempo muy difícil, de prueba, de muchas dudas sobre la vocación al sacerdocio. El apoyo de mis padres fue crucial, sobre todo la sabiduría y fe de mi madre, así como la de mi director espiritual, para hacerme volver a la fuente donde empezó todo: el dejarse sorprender por el misterio.

El 8 de diciembre de 2020 fui ordenado Diácono y ahora me encuentro terminando la Licencia en Teología Dogmática en Roma, esperando con mucha fe y temor por el don inmerecido de la vocación.
Oren por Mí.




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