“Señor mío y Dios mío”

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COLUMNA

Cultura Bíblica

“Señor mío y Dios mío”

No fue el primero en creer… fue el primero en decirlo sin reservas. A veces, la fe no comienza en la duda, sino en el valor de nombrar lo evidente.

10 abril, 2026

La frase , dicha por Tomás ¿Tiene alguna frase o signo equivalente en el primer relato de aparición de Jesús resucitado?

En este segundo Domingo de Pascua leemos el texto se san Juan que nos reporta dos apariciones del Señor Jesús resucitado a los discípulos. Ambos relatos tienen una estructura muy semejante.

En primer lugar: el saludo de Jesús; luego una pequeña aseveración de reacción por parte de los discípulos y luego unas palabras del Señor.

En la primera aparición, sin embargo, resalta un doble saludo “la paz esté con ustedes” en medio de la reacción de los discípulos de alegría al ver al Señor vivo.

Las palabras de Jesús en la primera aparición son más importantes porque es el envío, el don del Espíritu Santo y la potestad de perdonar los pecados.

En la segunda aparición resalta más la respuesta de fe de Tomás, “Señor mío y Dios mío”.

El pequeño discurso de Jesús versa exactamente sobre la incredulidad del discípulo y declara dichosos a los que creen sin haber visto. La frase de Tomás es una confesión de la divinidad del Señor resucitado. Los demás, en la primera aparición no dijeron nada, simplemente se nos reporta su alegría y el mensaje a
Tomás: “hemos visto al Señor”.

Bajo esta óptica es plausible afirmar que los que vieron en primera instancia a Jesús resucitado confesaban su señorío, y creían en Jesús como Hijo de Dios, al igual que Tomás.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.