Opinión

¿Por qué Jesús les abrió la mente para entender la Sagrada Escritura?

La paz esté con ustedes

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con ustedes.” Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.  Él les dijo: “¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo.” Dicho esto, les mostró las manos y los pies.  Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen ahí algo que comer?” Ellos le ofrecieron un trozo de pescado asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.  Y les dijo: “Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.” Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto”. (Lc 24,35-48)

Cultura Bíblica

En la época de Nuestro Señor Jesucristo, el pueblo hebreo ya reconocía como Palabra de Dios los escritos que nosotros conocemos como Antiguo Testamento en la Sagrada Escritura. En el texto que leemos este domingo está mencionado como la Ley de Moisés, los escritos de los profetas y los Salmos.

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Las Escrituras son testimonio de la intervención de Dios en la historia no solamente en los tiempos pasados, sino también en el presente, y sirven para comprender también el futuro de la historia humana.

Así es que, desde muy antiguas épocas, se reconoce que la Sagrada Escritura tiene varios sentidos para ser interpretada.

El sentido literal, es aquello que surge naturalmente de la comprensión de las palabras usadas por el autor sagrado. En tiempos de Jesús la interpretación válida de la Ley debería ser literal, no alegórica, profética o espiritual. Por ejemplo, la interpretación válida del quinto mandamiento del decálogo: “no matarás” debía entenderse literalmente.

El sentido alegórico es aquel que surge de asumir los acontecimientos y personajes de la Sagrada Escrituras como signos que nos hablan de realidades que habrían de realizarse en la etapa del Nuevo Testamento, por ejemplo, la interpretación alegórica del paso del mar Rojo para librarse de Egipto para el pueblo de Israel, es un signo del Bautismo que es la realidad de la liberación del pecado para la humanidad.

La interpretación espiritual es la adaptación de mensajes que parecen puramente materiales o corporales a realidades espirituales acordes al Evangelio. Por ejemplo, el Cantar de los Cantares, cuyo contenido es el amor entre hombre y mujer en sentido literal, es interpretado espiritualmente como la historia de amor entre Dios y el alma humana.

Ahora bien, existe el sentido o interpretación plena de un texto, esto quiere decir que muchas profecías pronunciadas en el Antiguo Testamento tuvieron una interpretación literal según el momento en que se pronunciaron, pero su interpretación plena se dio en la persona de Nuestro Señor Jesucristo.

Por ejemplo, tenemos el cuarto cántico del siervo de Dios en el profeta Isaías (Is 52,13-53,12); el profeta puede haber aplicado esta profecía al sufrimiento del pueblo deportado en Babilonia, pero el sentido pleno de este texto lo encontramos en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Muchos textos del Antiguo Testamento fueron interpretados en sentido pleno gracias a la asistencia del Espíritu Santo, y esto es a lo que se refiere que Jesús les abrió la mente para que entendieran las Escrituras.

 

Mons. Salvador Martínez es rector de la Basílica de Guadalupe. 

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