Opinión

La Ascensión del Señor

Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto. Yo les enviaré lo que mi Padre ha prometido; de momento permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos de poder desde lo alto”.  Los sacó hasta cerca de Betania y alzando sus manos, los bendijo. Y, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén llenos de alegría Y estaban siempre en el templo alabando a Dios. (Lc. 24,46-53).

La Ascensión del Señor

Las carreras de relevos son un ejemplo abreviado de un fenómeno universal que es la continuación de una obra o misión. Esta Fiesta de la Ascensión nos permite observar la transición entre la misión de Jesús y la de sus discípulos. Pero observemos cómo se dan varias transiciones en el Antiguo Testamento.

La primera es la transición generacional que realizó Jacob con sus hijos, la encontramos al final del libro del Génesis (Gn 49,1-28) la transición se hace por medio de bendiciones que expresa el patriarca. A cada uno de sus hijos otorga una particular bendición que indica su lugar de residencia, sus medios de manutención o bien su lugar con respecto a las familias de los demás hermanos.

Así es como por el contenido de la bendición otorgada a su tercer hijo llamado Judá se hilvana el camino de la realeza en Israel, ya que el patriarca le promete que el bastón de mando no se apartará de entre sus rodillas (Gn 49,10). Otro ejemplo de transición es la que se da entre dos profetas. El caso es entre Elías y Eliseo su sucesor, encontramos narrados estos hechos en el Segundo Libro de los Reyes (2Re 2,1-18).

Unos capítulos antes se nos narra cómo Dios le dice a Elías que escoja a Eliseo como profeta para que lo siguiera. Entonces después de un breve tiempo de seguirlo, Elías le pide repetidamente a Eliseo que lo abandonara, pero él se resistió siempre, hasta el momento decisivo en que Elías le dice a su compañero que le pidiera lo que quisiera.

Entonces Eliseo pidió a su mentor que le diera dos partes de su espíritu. La condición para que esto sucediera fue que pudiera ver cuando Elías fuera arrebatado al cielo y así sucedió, de tal forma que en adelante Eliseo fue portador del espíritu profético de Elías y así fue reconocido por el resto de los profetas.

Algo que es recurrente en los procesos de transición de la misión es que hay una continuidad y una discontinuidad. Entre Jesús y sus discípulos la continuidad se da en el hecho de que los discípulos anunciarán la misma llegada del Reino que predicó su maestro, acompañada de signos poderosos, pero, como elementos de discontinuidad, cada uno desarrolló esta misión en muy diversos lugares a los que Jesús visitó. Sus ministerios duraron, en general más años que los que duró el ministerio del Señor Jesús.