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COLUMNA

Comentario al Evangelio

Lecturas de la Misa y Evangelio del 31 de mayo del 2026

Este evangelio afirma que la iniciativa de la salvación es el Padre, fuente originaria y absoluta del amor.

29 mayo, 2026
Lecturas de la Misa y Evangelio del 31 de mayo del 2026
La morada en el cielo que Jesús nos prometió / Foto: Especial
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Lecturas y Evangelio del 31 de mayo de 2026

  • Primera Lectura: Del libro del Éxodo: 34, 4-6. 8-9
  • Salmo: Daniel 3
  • Segunda Lectura: De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 13, 11-13
  • Evangelio del día: Del santo Evangelio según san Juan: 3, 16-18
  • Comentario al Evangelio

Primera lectura

Del libro del Éxodo: 34, 4-6. 8-9

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: “Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”.

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: “Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya”.

Palabra de Dios.

Salmo

Daniel 3

/R/ Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. 
Bendito sea tu nombre santo y glorioso. /R/ 

Bendito seas en el templo santo y glorioso. 
Bendito seas en el trono de tu reino. /R/ 

Bendito eres tú, Señor, 
que penetras con tu mirada los abismos 
y te sientas en un trono rodeado de querubines. 
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. /R/ 

Segunda lectura

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 13, 11-13

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.

Los saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

Palabra de Dios.

Evangelio

Del santo Evangelio según san Juan: 3, 16-18

“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario al Evangelio

El Dios revelado por Cristo

Después de contemplar a Cristo ascendido al cielo, cuando ya hemos celebrado la venida del Espíritu Santo sobre el colegio apostólico nos disponemos a retomar la segunda parte del tiempo ordinario. Comenzando con una fiesta en honor a la Santísima Trinidad, como una síntesis del misterio de la Pascua del Señor. Aunque todo domingo es celebración de la Resurrección del Señor, este de la Trinidad contempla el misterio pascual en el marco de la economía divina, en el amor del Padre, la gracia de Nuestro Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo.

En el Evangelio Jesús explica a Nicodemo el sentido del envió que hizo el Padre del Hijo para la salvación de la humanidad. El evangelista San Juan menciona solo al Padre y al Hijo “Tanto amo Dios al mundo que le entrego a su Hijo único para que el mundo se salve por Él”. Si tenemos en cuenta que en otros lugares de la Sagrada Escritura, del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo se identifica con el amor de Dios, con el amor reciproco del Padre y del Hijo, podemos entender que el Espíritu Santo esta mencionado en forma velada en la expresión. Tanto amo Dios al mundo.

Este cuarto evangelio afirma que la iniciativa de la salvación es el Padre, fuente originaria y absoluta del amor. Es el amor del Padre el que envía al mundo a su Hijo, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de María, la Virgen. Ante la contemplación de este misterio de amor brota la acción de gracias por las maravillas realizadas en favor nuestro.

Hoy tomemos conciencia de que toda la celebración cristiana es celebración Dios -Trinidad.

El misterio de la Santísima Trinidad es la revelación más grande hecha por Jesucristo. Los judíos adoran la unicidad de Dios y desconocen la adoración a la pluralidad de los dioses. El cristianismo es la única religión que ha descubierto, en la revelación de Jesús, que Dios es uno en Tres Personas, es el misterio central de la fe y la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en sí mismo. Ante esta revelación divina de su íntima esencia, no nos queda  otra cosa que agradecerle esta confianza y adorar a las tres personas divinas.

El Dios en quien creemos los cristianos no es el resultado de elucubración humana sino la revelación de un misterio de amor insospechable para el ingenio humano. Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que solo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.

Aunque es un dogma significa difícil de entender, fue el primero que entendieron los apóstoles; después de la resurrección comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés,  comprendieron que el único Dios era el Padre, Hijo y Espíritu Santo, durante su vida pública, Jesús nos revela el misterio más grande que existe, es un dogma de fe, es decir, una verdad que debemos de creer, si nos llamamos cristianos, Cada vez que rezamos el credo, decimos creer en un solo Dios, que es el Padre creador, que es el Hijo redentor y que es Espíritu Santo, Señor y dador de vida y santificador.

La Iglesia es la unidad de los cristianos enviados al mundo, como Cristo fue enviado, además la comunidad de los que se aman entre si y aman a los demás como el Padre ama al Hijo, y el Hijo al Padre. En definitiva la Iglesia en relación a la Trinidad es la familia del Padre, el Cuerpo de Cristo y templo del Espíritu. La fe se manifiesta trinitaria en el acto del bautismal y en toda eucaristía, que empieza y termina en el  nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Finalmente con el gesto fundamental de la Cruz nos santiguamos trinitariamente.

La fiesta de la Santísima Trinidad, que este domingo celebramos, viene a situarnos en esta relación de amor con las personas divinas, protagonistas de la historia de la Salvación para toda la humanidad. Ese círculo de amor, en el que Dios vive feliz desde siempre y para siempre, se ha abierto para acoger a cada persona humana e introducirla en ese dialogo de amor que personaliza. El trato con la Personas Divinas nos diviniza, llevándonos a ser plenamente personas humanas. 

Aprendamos a relacionarnos con cada una de ellas, no olvidando que es al mismo Dios al que nos dirigimos y en determinados momentos de nuestra vida de fe dirigirnos en lo particular cuando así nos dicte a nuestro corazón. ¡ Animo a echarle ganas!.

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