Opinión

Votar a la luz de la razón y de la fe

Votar en las elecciones es un derecho y un deber que debemos ejercer y cumplir de manera responsable, informada y a conciencia. Es una de las formas en que los ciudadanos contribuimos de manera decisiva para lograr el bien común.

La razón y la fe no están peleadas, al contrario, son las dos alas que tenemos los seres humanos para actuar acorde a nuestra especial dignidad. La luz de la razón y la fe, nos puede ayudar a decidir libre y responsablemente y optar por candidatos que promuevan el bien común, la vida, la familia y las libertades fundamentales, recordando que sin respeto a la vida no hay paz, sin respeto a la familia no hay desarrollo y sin respeto a las libertades fundamentales no hay democracia.

A la luz de la razón, nos damos cuenta de que nuestra nación está atravesando por una situación muy delicada, en donde la cultura de la muerte se está llevando la vida de muchos mexicanos, está desgarrando a las familias y está coartando libertades.


Hoy, el crimen organizado domina cerca del 35% del territorio nacional, hemos llegado a la cifra más alta de asesinatos dolosos en la historia del país con más de 85 mil muertes en lo que va de este gobierno. El proceso electoral que estamos viviendo será el más sanguinario de México y muy probablemente del mundo con más de 800 atentados a políticos y con un saldo de 35 candidatos asesinados.

En cuanto a la salud, ya era muy mala antes de la pandemia, se quitó el Seguro Popular, se eliminó el apoyo a los niños con cáncer, sufríamos con el desabasto de medicamentos esenciales y con la pandemia se agravó de tal manera, que se cobró lo vida de cientos de miles de mexicanos.

De la misma manera que la situación económica, venía decayendo y con la pandemia se agravó con un incremento anual de 3.8 puntos porcentuales, que representan 5 millones más de personas en pobreza laboral. El informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) muestra que “México se ubica entre los países que menos invirtió para reducir el impacto de la crisis en los más pobres” y su opinión es que la actuación del gobierno ha sido “devastadora”.

Por otro lado, la situación democrática del país se encuentra en riesgo con serias amenazas a la división poderes y a los principales elementos de la institucionalidad democrática como lo son: el estado de derecho, los pesos y contrapesos institucionales, los órganos autónomos, el acceso a la información pública y a la protección de los datos privados, el aumento a la militarización del país y la descalificación de las autoridades electorales.

Desde la luz sobrenatural de la fe, el Magisterio de la Iglesia, a través de los Papas más recientes: Paulo VI, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, nos pide que amemos y defendamos la vida, la justicia, el orden, el matrimonio, la libertad de creencia, el derecho de los padres a educar a sus hijos, y que velemos para que, quienes han de ser electos para los cargos públicos, respeten y custodien de manera coherente a lo largo de su legítima gestión estos principios y valores no negociales, necesarios para nuestra coexistencia pacífica, pues la democracia no sólo se ejerce en el momento de emitir el voto, sino que es una actitud y un estilo de vida permanente.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, encabezado por Monseñor Rogelio Cabrera López, exhorta a todo el pueblo de México a realizar un esfuerzo de discernimiento con el objetivo de optar por quienes puedan realizar el auténtico bien común. Nos invitan a que, al momento de votar, busquemos el bien posible, que no es el ideal, pero que procura hacer el bien aun cuando éste sea modesto o limitado, evitando, a toda costa, basar la elección en el “mal menor”, ya que el mal, moralmente no puede ser elegido nunca ni como fin ni como medio.

También nos invitan a ilustrar nuestra conciencia con la información disponible sobre propuestas, programas y valores de los diversos candidatos, partidos y agrupaciones políticas, que promuevan la dignidad de la persona humana, la defensa de la vida (de todas la vidas) desde la concepción y hasta la muerte natural, el matrimonio y la familia como núcleos fundamentales del bienestar social y sobre todo a extirpar actitudes como la apatía y la indiferencia, así como evitar que cualquier persona o agrupación busquen manipular a los ciudadanos en el ejercicio de su voto a través de la presión, las dádivas o los chantajes.

Todos los obispos del Estado de México y de Morelos nos invitan a contribuir para que este proceso electoral transcurra en paz, en fraternidad, en el estricto respeto de la ley. Que nuestro voto sea libre, razonado y responsable, sin perder de vista que hemos de emitirlo conforme a nuestros principios y valores, cuidando que el candidato comparta estos mismos principios y valores, y que esté dispuesto a sostenerlos en el ejercicio de su cargo público.

Y, por último, Monseñor Víctor Alejandro Aguilar, presidente de la Dimensión Episcopal para los Laicos de la CEM, nos aconseja promover y vivir valores, a ser más propositivos y cero descalificaciones, a tener una actitud de diálogo y servicio. Nos pide no dejarnos llevar por las fake news, a dejar la apatía y la indiferencia y a votar con libertad y esperanza.

Estamos frente al acontecimiento democrático más importante de nuestra historia en México, no es una simple elección, nos estamos jugando el futuro de nuestra patria y hay de dos, votar por la continuidad de un régimen anti democrático, anti vida, anti familia, anti libertades, o la opción de rescatar nuestra democracia y la libertad de seguir luchando por la defensa de la vida para tener paz social, por la defensa de la familia para tener más desarrollo y por la defensa de las libertades fundamentales para garantizar nuestra democracia.

*Rodrigo Iván Cortés es Presidente y cofundador del Frente Nacional por la Familia; Vicepresidente de la Political Network for Values; Cofundador del Instituto de Análisis de Políticas de la Familia; Catedrático universitario. Lic. en Filosofía, Mtria. Administración Pública, Master y doctorando en Gobierno y Cultura de las Organizaciones. Coautor de 8 libros.

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