Opinión

Una mujer asume la secretaría general del Episcopado alemán

Como expresión de los nuevos tiempos de la iglesia y del papel que ahora en ella juegan las mujeres, el pasado 23 de febrero, la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), por sus siglas en alemán, nombró a la teóloga Beate Gilles como su secretaria general. Asumirá su función el 1 de julio de 2021.

A nivel de toda la iglesia es la primera vez que una mujer  ocupa éste cargo. Sustituye al padre jesuita Hans Langendoerfer, que dimite tras 24 años de prestar este servicio a la DBK.

Al dar a conocer el nombramiento, el presidente de la DBK, monseñor Georg Baetzing, dijo que ella “está considerada como una profunda teóloga, fuertemente integrada en las diferentes estructuras de la Iglesia Católica y dotada de las mejores capacidades organizativas”.


Gilles estudió en la Universidad de Bonn, para ser maestra de escuela primaria en la enseñanza de la religión. De 1995 a 1999 trabajó en el seminario de ciencia litúrgica en esa misma universidad.

En 2000 realizó una investigación liturgia-teológica sobre la transmisión de los servicios religiosos por televisión. De 2000 a 2010 fue directora general de Katholisches Bildungswerk Stuttgart.

Desde 2010 ha sido directora del Departamento de Infancia, Juventud y Familia en la Diócesis de Limburg y también responsable de los departamentos para jóvenes, adultos jóvenes, asociaciones de jóvenes, familias, guarderías y centros educativos de esa diócesis.

La teóloga, especialista en comunicación y educación, es miembro del movimiento Pax Christi y de 2003 a 2011 fue integrante de la Comisión de Oriente Medio y como tal coordinador del Servicio Ecuménico por la Paz en Palestina e Israel.

Desde 2011 ha pertenecido a la junta federal de la asociación católica alemana para el trabajo social de niñas y mujeres, y ha sido presidenta federal honoraria desde 2020, después de haber sido vicepresidenta federal desde 2012.

Gilles dijo estar conmovida por su nombramiento y dispuesta a asumir los retos que implica su nuevo cargo. Ubica su nombramiento como expresión del “deseo de cambio” en la Iglesia Católica de Alemania.

En el mundo hay una movimiento generalizado que demanda mayores espacios de participación de las mujeres en todos los campos de la actividad humana. Algunos países han sido más sensibles que otros a esta legítima exigencia.

La iglesia católica universal, como ahora lo ha hecho la alemana, debe ser un ejemplo mundial en abrir nuevas instancias para la participación de las mujeres en la muy amplia estructura de la iglesia.

En una sociedad patriarcal como la mexicana, donde las mujeres son víctimas de los abusos sexuales y de la violencia, la Iglesia Católica daría un gran mensaje a los distintos sectores de la sociedad al abrir más espacios de participación a las mujeres.

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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