Opinión

“Una familia final”: médicos y enfermeras

En ningún momento histórico la fe y la razón han estado desvinculadas. Son parte de un debate interminable en el cual quienes niegan la relevancia de la fe parecen terminar sustituyéndola por una forma de ella a la que llaman “la razón”.

Ambas nos permiten trabajar, de manera personal y en sociedad a favor del progreso y del bien común. En esta contingencia por COVID-19, los mexicanos ponemos en médicos y enfermeras parte de nuestra esperanza y una gran responsabilidad. También, ponemos en nuestras propias manos la tarea fundamental de apoyarlos con una sola labor: no salir, quedarnos en casa.

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La fe y la razón contribuyen también a combatir el temor y la ignorancia que puede cegar nuestro juicio en momentos complejos. Quien tiene en calma su mente y espíritu reconoce la importantísima labor de todos a su alrededor, más aún de aquéllos que portan una bata blanca y una actitud de compromiso y servicio con la sociedad.

No obstante, hemos sido testigos de casos en donde estos héroes han sido agredidos y discriminados. En Guadalajara se han reportado hasta 17 denuncias por violencia a personal médico. En Oaxaca se denunciaron dos casos aunque hubo hasta 22 quejas en la Defensoría de Derechos Humanos. Y, en la Ciudad de México, la fiscal Ernestina Godoy intervino para generar dos órdenes de aprehensión contra un hombre y una mujer que agredieron a una enfermera, que estacionó su vehículo cerca de su hogar.

Es posible que el estrés y el miedo hagan actuar a las personas de manera impulsiva. Es ahí cuando necesitamos hacer un examen de conciencia y actuar desde la empatía y compresión. Los ciudadanos no debemos olvidar, bajo ninguna circunstancia, que quienes trabajan en hospitales son personas que se han alejado de sus familias y que se arriesgan por hacer un bien común.

Como bien expresó Fabiana Cepeda, Jefa de programas de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social, el 28 de abril: “El paciente con Covid está aislado, no puede ver a nadie más que al personal de salud y hoy el personal de salud somos su familia temporal y somos una gran familia al final”. Médicos, enfermeras, pacientes y todos, somos una gran comunidad que necesita la contribución de todos.

Y quienes identificamos en nosotros mismos conductas violentas tenemos que buscar la forma de modificarlas y si es necesario, pedir ayuda. En el Consejo Ciudadano no sólo nos unimos con nuestra Línea de Seguridad y nuestro Chat de Confianza 55 5533-5533 para brindar contención emocional y apoyar a quienes han identificado estos sentimientos negativos. Fomentamos además la Sana Convivencia con vecinos, familiares y con todas las personas a nuestro alrededor.

En cuarentena, la solidaridad y el respeto al prójimo son aspectos que nos mantendrán protegidos y que nos ayudarán a estar unidos ahora, cuando más lo necesitamos. La discriminación, la ira y la violencia no caben en un momento histórico que requiere de la reinvención, de nuestro esfuerzo, nuestra tolerancia y apoyo incondicional. Ellas y ellos no son nuestros enemigo, están de nuestro lado. Nuestro deber está en devolverles el favor. Por ellas y ellos también, quédate en casa.

 

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