Historias ciudadanas

Solidaridad con las y los migrantes

Jean es un haitiano de 28 años que tenía la esperanza de llegar a Estados Unidos, pero que al no poder garantizar el pago exigido por un “pollero” fue abandonado en la Ciudad de México.

Junto con otros migrantes que no han podido continuar su camino, Jean pasa la mayor parte del día en un parque de la céntrica Colonia Roma, donde en ocasiones también duermen; desde ahí toma una bicicleta que le presta un vecino para hacer repartos de comida.

Su historia es un reflejo de la crisis migratoria que enfrentan varios países de Centroamérica y el Caribe, y otros del norte de África, que en las últimas dos semanas desató tragedias que dejaron al menos 76 personas migrantes fallecidas.

En Melilla, que junto con Ceuta es la única frontera terrestre que divide África y la Unión Europea, el 24 de junio unos 2 mil migrantes de la región subsahariana intentaron cruzar la valla y 23 personas murieron.

Tres días después otra tragedia migrante abrumó: 53 personas fallecieron asfixiadas y por el calor extremo dentro de la caja de un tráiler varado en San Antonio, Texas.

La consternación es grande. El Pontífice ha implorado para que este tipo de muertes no vuelvan a suscitarse y a recordar que los migrantes no son invasores de un territorio. “Recemos juntos por nuestros hermanos que murieron buscando la esperanza de una vida mejor”, pidió el Papa Francisco.

La solidaridad es un valor que debemos fortalecer. Ejemplos hay varios.

Cuando el Pontífice viajó a la isla griega de Lesbos, la puerta de entrada a Europa desde África del este y Turquía, descubrió por qué se le consideraba el “lugar de la hospitalidad”: en 2015 había recibido a 800 mil migrantes.

En una nueva visita, el Papa regresó a Roma con 12 sirios —tres mujeres, tres hombres y seis niños de 4 a 14 años— y pidió al Vaticano proporcionarles un hogar. Una acción, dijo entonces el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, que “debe inspirar a gobiernos y sociedades en un mundo donde un número récord de desplazados forzosos se topa a menudo con barreras, rechazo y miedo.”

El pasado 28 de junio, en el Mediterráneo, la organización Médicos Sin Fronteras rescató a 71 personas que viajaban en un bote de goma. Las autoridades maltesas e italianas les asignaron un puerto seguro donde ya son atendidos.

Desde la comunidad, con nuestras acciones y apoyo también podemos generar un cambio. Reportar —a la Línea de Seguridad o el Chat de Confianza, 55 5533 5533, del Consejo Ciudadano— cuando padecen abusos es una forma de ser solidarios.

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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