Opinión

Realidades maquilladas, ¿mentiras inofensivas?

A veces es difícil aceptar la realidad y cuesta trabajo darle un nombre y apellido. A todos nos ha pasado,que en alguna situación complicada, buscamos suavizar el contexto en el que nos encontramos para disminuir de cierta forma la culpa que pueda haber.

No es lo mismo decir que ya no estabas a gusto en tu trabajo a decir que te despidieron por mal desempeño; como tampoco es lo mismo decir que ahorita no estás interesado en una relación de pareja, a decir que no te sientes atraído por la persona que te declara sus sentimientos.

De cierta forma, todos estos juegos de palabras que disfrazan la realidad, de fondo parecieran tener buenas intenciones; sin embargo, en realidad, lo que esconden es nuestro coraje para hablar con sinceridad.

A veces no somos nosotros los que utilizamos los eufemismos, sino quienes los consumimos. Es decir, que ya nos acostumbramos a escuchar realidades maquilladas para que sean aceptadas e incluso difundidas por nosotros mismos. Una de las más grandes mentiras disfrazadas es el aborto, mejor conocido como la interrupción legal del embarazo.

La interrupción legal del embarazo no es sino un eufemismo del aborto, para suavizar la gravedad de la situación. Una vida no se puede pausar como si fuera una serie o película la cual dejas interrumpida por un momento mientras vas a la cocina.

Llamemos a las cosas por su nombre. El aborto tiene implicaciones graves que terminan con la vida de una persona y pueden dañar tanto física como psicológicamente a la madre.

Llamar interrupción legal del embarazo al aborto, ha sido una estrategia para cambiar la connotación, el sentimiento hacia la propia acción. Una es positiva, y la otra negativa, una es legal y la otra ilegal, una es temporal y la otra permanente. Cuando en realidad, ambas definiciones en la práctica son exactamente lo mismo.

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Los eufemismos son comúnmente usados en nuestra sociedad cuando es necesario maquillar algo que socialmente no es aceptado o que se quiere imponer. Un buen ejemplo puede ser cuando un país se encuentra en una situación económica delicada, las palabras que escuchamos son “desaceleración económica, daños colaterales, crecimiento negativo, falta de liquidez, etc.”. Dichas palabras con, sin embargo, no son del todo honestas para dar a comprender la situación por la que se vive.

Si bien, se pudiera argumentar que estas palabras que maquillan la realidad son por el bien de la sociedad para no caer en crisis y caos, también es cierto, que se subestima a la población prefiriendo dejarla en la ignorancia.

Los eufemismos son parte de nuestra vida en muchos sentidos; sin embargo, lo importante es saber leer el trasfondo de las palabras que se utilizan, para saber qué es lo que en realidad se quiere comunicar.

Por último, es importante reconocer que el camino por el cual las ideologías ganan seguidores es a través de las palabras que muy bien pensadas, se replican día y noche para normalizar realidades, como decía el alemán Hannes Mäder: “Todo el que pretenda imponer su dominio al hombre ha de apoderarse de su idioma” El reto de hoy en día consiste en saber discernir sobre todo lo que consumimos, el pensamiento crítico es lo que nos salvará de volvernos un peón más en las guerras culturales que se dan hoy en día.

*Alison González es vocera de la organización Pasos por la Vida.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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