Que la muerte de Debanhi no sea en vano

Acabemos con la violencia en todas sus facetas, especialmente la ejercida contra mujeres y menores. Te invito a participar en este webinar.
Ataúd de Debanhi Escobar.

Son pocos los sucesos que pueden conmover a una sociedad que se ha vuelto indiferente, hastiada, quizá, por la violencia que día con día es el común denominador en nuestro país.

Una fotografía que refleja la soledad de una joven a media carretera, y la voz potente de un padre angustiado por la desaparición de su hija, bastaron para despertar de su letargo la conciencia de jóvenes y adultos que, conmocionados, han seguido la triste historia de la regiomontana Debanhi, para quien la sociedad entera exige justicia.

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Suena a paradoja el pensar que esta chica tuvo la “triste suerte” de hacerse famosa a través de las redes sociales y los medios de comunicación, a través de los cuales se exige justicia y el esclarecimiento de su muerte y de lo sucedido aquella madrugada en que desapareció.

Pero existen miles de víctimas que no han corrido con la misma “suerte”, su nombre y su destino se han perdido en el anonimato y en las interminables listas de personas desaparecidas que día con día aumentan, y que en gran número se pierden en el olvido.

Es alarmante el creciente número de mujeres, pero también de niños y adolescentes víctimas de violencia; la Red de los Derechos de la Infancia en México ha denunciado el aumento de desapariciones de menores de edad en México: son 14 los pequeños cuya desaparición es reportada diariamente ante las autoridades en México; nuestro país, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tiene el vergonzoso primer lugar mundial del delito de abuso sexual a menores, y además, aparece entre los países con mayor consumo de prostitución y pornografía infantil.

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¿Seguiremos en nuestra cómoda postura de observadores lamentando sucesos? El Papa Francisco ha afirmado que “El abuso de menores es una especie de homicidio psicológico, y en muchos casos, un borrar la infancia. Por lo tanto, la protección de los niños contra la explotación sexual es un deber de todos los Estados, que deben identificar tanto a los traficantes como a los abusadores”.

Y nos invita el Papa a la acción: “Al mismo tiempo, es más necesario que nunca denunciar y prevenir esa explotación en los distintos ámbitos de la sociedad: la escuela, el deporte, las actividades recreativas y culturales, las comunidades religiosas y los individuos”:

Debemos acabar con la violencia en todas sus facetas, especialmente la ejercida contra mujeres y menores, construyendo una cultura de prevención y respeto desde la familia, la escuela y todo nuestro entorno. Es necesario que, exijamos no solo justicia y respuestas a nuestras autoridades, también las acciones pertinentes para vivir y transitar sin miedo; así mismo, es necesario que, como ciudadanos y cristianos, entendamos de una vez por todas que la causa contra la violencia no es bandera de los grupos feministas, es una realidad que nos afecta y nos interpela a todos con un trabajo continuo y organizado para la construcción de la paz que tanto anhelamos.

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El caso de Debanhi ha encendido la alarma, y su muerte no será en vano si en su honor nos sacudimos la indiferencia y nos comprometemos de una vez por todas a “ni una víctima más”.

Te invito a participar en el webinar del próximo jueves 28 a las 16:00 horas donde una experta hablará sobre “la prevención desde el amor, y no desde el miedo”. Suscríbete dando clic AQUÍ.

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