Desde la familia

Me late el corazón

Hace muchos, muchos años, leí una pequeña columna de Armando Fuentes Aguirre, que narraba una fábula que quedó en mi corazón, y espero relatarla lo más cercano a lo que recuerdo.

Se trata de un sabio que preguntó al más aventajado de sus discípulos qué haría en el siguiente supuesto: un desconocido, sin más, llega de un lejano lugar, buscándolo para obsequiarle uno de los millones de boletos de alto costo con el que podría participar en la rifa del mayor tesoro del mundo. Pasados algunos meses, cuando ya había olvidado el extraño incidente, recibe la noticia de que su boleto ha sido el premiado y ahora es el poseedor del mayor de los tesoros que pudiera existir; ¿qué haría con semejante fortuna?

Después de reflexionar un poco, el discípulo contestó al anciano: “maestro, primero agradecería a Dios por un premio al que ni siquiera aspiraba, y luego intentaría hacer feliz a todas las personas que pasaran por mi vida, pues el tesoro no se agotaría y alcanzaría para todos”.


El sabio respondió: “tú eres el poseedor de ese gran regalo, pues entre  millones de espermatozoides fue solo uno el que logró fecundar al óvulo que te daría la vida ti, y tu misión es hacer felices a quienes crucen por tu camino”.

En un mundo materializado, vivimos un momento excepcional para hacer de nuestras vidas un servicio a los demás, en nuestras familias y en nuestro entorno, logrando tocar el corazón de quienes pasen por nuestra existencia, con una palabra de esperanza, un consejo, una sonrisa, o nuestra ayuda y tiempo.

Pero también nos ha tocado vivir en una época en que el milagro de la vida se mira con desprecio y la existencia de muchos pende ahora de diferentes grupos sociales y políticos que manipulan las conciencias y las leyes para justificar con un sesgo de “derechos humanos” el acto más inhumano y cruel: el aborto.

Y no podemos permanecer indiferentes, ni podemos permanecer en silencio cuando, en aras de una libertad que no reconoce como límites la responsabilidad y los derechos del otro, se pretende truncar el Don de la vida de los más débiles.

Este domingo 3 de octubre podremos unirnos en una sola voz a “Favor de la mujer y de la vida” porque cada vida es un tesoro y un milagro que debe ser protegida por la sociedad y por el Estado.
#MeLateElCorazón

Consuelo Mendoza García es ex presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia  y presidenta de Alianza Iberoamericana de la Familia.

*Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad de sus autores.

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