Opinión

La unión a distancia contra las adicciones

En algunas reuniones o en momentos de festejo, incluso en casa y con pocas personas por la pandemia, una copa de alcohol suele acompañarnos. Consumir alcohol no es algo negativo, mucho menos un delito… ¡cuando se hace de manera responsable!

Sin embargo, si un ser querido toma de manera muy frecuente, o excesiva y eso afecta a la familia o a su entorno, podríamos estar frente a un caso de adicción.


No es una situación fácil de asimilar. Cuando un amigo o algún miembro de la familia se enfrenta al alcoholismo, es inevitable preguntarnos: ¿qué carencia tuvo, en qué fallamos, por qué no se sintió apoyado o apoyada? O incluso: ¿por qué no vimos las señales a tiempo para evitar esa dependencia?

Este domingo 15 de noviembre es el Día Mundial Sin Alcohol y es necesario que difundamos información que pueda contribuir a tener hogares libres de adicciones y que, a su vez, se brinde apoyo a las personas que ya están inmersas en esta problemática, incluso si mantenemos la sana distancia.

El Instituto para la Atención y Prevención de Adicciones (IAPA) ha identificado un incremento significativo de 35.8% en el consumo de alcohol durante esta pandemia, que se podría explicar en parte por el distanciamiento social.

Pero, lejos de que nos responsabilicemos por habernos alejado de alguien o culpar a la pandemia del aumento del consumo de este tipo de bebidas, es vital que entendamos que una adicción es multicausal. Una persona no sólo incrementa su consumo de alcohol por un problema familiar o por estar solo. Puede ir desde las causas sociales, psicológicas, culturales, la exposición temprana al alcohol, entre otras.

Vivimos en una sociedad democrática, en donde las bebidas alcohólicas, al ser legales, se encuentran al alcance de cualquier persona; desafortunadamente, en algunas zonas u hogares, incluso están al alcance de menores de edad.

Es responsabilidad de todos mantenernos atentos, informados y sumarnos a la colaboración para detectar y prevenir. Todos: educadores, padres y madres de familia, hermanos, hijos, instituciones religiosas, autoridades y por supuesto, las y los ciudadanos en general, podemos ayudar desde nuestra trinchera.

Si notamos que alguien ya “se está pasando” es necesario hablar y acercarle datos de alguna organización o dependencia, no quitar dedo del renglón y darle seguimiento. Si bien, no podemos estar ahí en todo momento, sí tenemos la oportunidad de dar apertura para que la persona nos pida ayuda si lo cree necesario.

En el Consejo Ciudadano, por ejemplo, brindamos orientación jurídica y psicológica tanto a las personas que ya reconocen una adicción como a sus redes de apoyo cercanas. Les atendemos sin ningún costo las 24/7 en la Línea de Seguridad y en el Chat de Confianza 55 5533-5533 y podemos canalizar los casos al IAPA, que es nuestro aliado. Estamos ahí para apoyar.

La clave es la comunicación, redes de apoyo fuertes, un entorno sano y también acompañamiento institucional que incluya el trabajo integral de reconstrucción del tejido social, de apoyo psicológico e incluso médico. Juntas y juntos podemos combatir el alcoholismo y todas las adicciones.

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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