La flora colonizadora de las estructuras arquitectónicas

Necesitamos volver a insistir en el mantenimiento preventivo en todo nuestro patrimonio, y mucho cuidado con aquellos que se creen todólogos.
Pbro. Salvador Barba.
Pbro. Salvador Barba.

En el “Seminario sobre las plagas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Prevención, control y erradicación”, que se lleva a cabo en la Catedral de México tanto de forma virtual como presencial, participó también el biólogo Moisés Adrián Rodríguez Ibarra, de la Coordinación Nacional de Conservación del INAH, quien habló sobre la flora colonizadora de las estructuras arquitectónicas y la biología aplicada en la Restauración de los Monumentos Históricos, los daños y atención a los xilófagos.

En primer lugar, nos aclaró que  no se puede llamar “parásitas” a las plagas en los monumentos históricos, pues el término correcto es nocivas o dañinas, por los daños que causan, ya sea la flora o la fauna, tema que fue tratado por el Dr. Pablo Torres. Pero se agrega a estas plagas el término “flora colonizadora”.

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En relación con la flora colonizadora, las raíces pueden dañar incluso los cimientos y estructura de los edificios, y el podar las plantas puede agravar el daño, por lo que tiene que hacerse una intervención controlada. Algunas veces lo mejor es no atacar –fumigar, cortar, podar, arrancar- saber bien cómo controlar, sin llegar a erradicar, pero esto es según el caso.

Las plagas dependen del entorno ambiental y del mantenimiento que se ha dado o del descuido en el mantenimiento preventivo. En este tiempo es una consideración a nivel mundial, en lo referente al cuidado y conservación del patrimonio. Las plagas generan daños visuales y estructurales.

Hay que resaltar con dolor que la causa principal es el descuido por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas de los templos –abiertos al culto-, falta de mantenimiento y  de recursos económicos.

Las plagas son estructuras reproductivas: insectos, aves y hasta animales mamíferos, diversas especies. Por eso llegan y colonizan, sobre todo lo que está descuidado.

En relación con la flora colonizadora, hay muchas especies y muy variadas (fotosintéticas y bacterias) señalamos algunas:

Los líquenes no se quitan, a menos que estén en murales. Cuidado con la degradación de la piedra. Ojo en las superficies porosas. Hay que tener muy presente que la mayoría de estas plagas se dan donde hay humedades, y repetir que hay que estar muy atentos a que no haya húmedas en los muros, ahí es donde colonizan, es su ambiente propicio de reproducción.

Otros tipos de plagas: musgos y  helechos; plantas sin raíz, requieren de sol, humedad y tierra; hay que barrer azoteas y drenar caídas de agua.

La flora fanerógama se debe estabilizar: pastos, tabaquillo cimarrón, requieren de repellado y rejunteo, y es obligatoria la intervención del arquitecto restaurador y del biólogo. Hasta fresas salvajes se han encontrado en repisas, por la dispersión de las aves.

Las cactáceas  y saguaros generan deterioran las piedas. Algunas estructuran que colapsaron por los sismos es por la presencia de plantas. Se deben utilizar métodos químicos y físicos.

Las plagas no dejan ver lo que hay atrás, se deben hacer estudios específicos antes de hacer algo, pues muchas veces estas plagas ocultan grietas, que al quitar lo nocivo se debe reparar . Si no se arregla, mejor dejar las plantas nocivas.

Cuidado con la simbiosis creada entre muros y plantas, mal intervenido puede provocar colapsos. Es necesario insistir en una intervención interdisciplinar; recordemos que son parásitos vivos. Los Monumentos no es algo vivo, por eso estas plagas son nocivas y/o colonizadoras.

Los herbicidas son buenos, pero con un buen uso; requieren trato profesional y muy especializado, cuáles y cómo, apropiado a cada organismo.

Necesitamos que se vuelve a insistir en el mantenimiento preventivo en todo nuestro patrimonio. Cuidado con los todólogos, y mucha precaución y atención con nuestro desconocimiento en estas áreas.

Necesitamos hacer un trabajo de forma conjunta; es tiempo de aprender y sumarnos para generar una sinergia; evitar todo morbo y unirnos en la conservación de los bienes.

La Coordinación Nacional de Conservación asesora y acompaña, da cursos a comunidades y autoriza las intervenciones, siempre buscando lo mejor.

*El P. Salvador Barba es el enlace para la Reconstrucción de los Templos de la Arquidiócesis Primada de México y Director de la Dimensión de Bienes Culturales de la misma Arquidiócesis.

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