Opinión

La carta del Papa a los banqueros internacionales que debemos conocer

El pasado 4 de abril, el Papa Francisco envió un mensaje a los participantes en las Reuniones de Primavera 2021 del Grupo del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) donde plantea que el mundo con la pandemia de Covid-19 se ve enfrentado a graves crisis interrelacionadas.

Las socioeconómicas, las ecológicas y las políticas cuya dimensión exige “generar soluciones nuevas, más inclusivas y sostenibles para apoyar la economía real, ayudando a los individuos y a las comunidades a alcanzar sus aspiraciones más profundas y el bien común universal”.

La recuperación, señala el Papa Francisco, “no puede contentarse con una vuelta a un modelo de vida económica y social desigual e insostenible, en el que una exigua minoría de la población mundial posee la mitad de la riqueza”.


El Papa propone que “si queremos salir de esta situación como un mundo mejor, más humano y solidario, hay que idear formas nuevas y creativas de participación social, política y económica, sensibles a la voz de los pobres y comprometidas con su inclusión en la construcción de nuestro futuro común”.

Esta exige una “cultura del encuentro” donde todas las voces puedan ser escuchadas y todos puedan prosperar, encontrando puntos de contacto, tendiendo puentes y previendo proyectos inclusivos a largo plazo

La recuperación, comenta el Papa Francisco, exige un plan global que implica, entre otras cosas, “crear nuevas instituciones o regenerar las existentes, en particular las de gobernanza global, que ayuden a construir una nueva red de relaciones internacionales para avanzar en el desarrollo humano integral de todos los pueblos”.

Y el Papa agrega que “esto significa necesariamente dar a las naciones más pobres y menos desarrolladas una participación efectiva en la toma de decisiones y facilitar el acceso al mercado internacional” y también una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres, que se ha visto agravada por la pandemia.

No se puede pasar por alto la “deuda ecológica” que existe entre el norte y el sur mundial. Y el Papa asegura que “estamos en deuda con la propia naturaleza, así como con las personas y los países afectados por la degradación ecológica y la pérdida de biodiversidad inducidas por el ser humano”.

Ustedes, les dice el Papa a los asistentes a la reunión, deben ser capaces de “desarrollar mecanismos ágiles para calcular esta deuda ecológica, de modo que los países desarrollados puedan pagarla, no sólo limitando significativamente su consumo de energía no renovable o ayudando a los países más pobres a promulgar políticas y programas de desarrollo sostenible, sino también cubriendo los costes de la innovación necesaria para ello”.

El futuro de la humanidad depende de entender que el “fin esencial de toda vida económica” es el bien común universal. Así, “el dinero público nunca puede estar desvinculado del bien público, y que los mercados financieros deben estar respaldados por leyes y regulaciones destinadas a garantizar que realmente funcionen para el bien común”, sostiene el Papa Francisco.

Y añade que “el compromiso con la solidaridad económica, financiera y social implica, por tanto, mucho más que comprometerse con actos esporádicos de generosidad”, para “luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”.

El Papa finaliza su carta diciendo que “los mercados deben estar respaldados por leyes y regulaciones que aseguren que trabajan para el bien común, garantizando que las finanzas —en vez de ser meramente especulativas o financiarse a sí mismas— trabajen para los objetivos sociales tan necesarios en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial”.

Para eso ahora se necesita de “una solidaridad en materia de vacunas justamente financiada, ya que no podemos permitir que la ley del mercado prevalezca sobre la ley del amor y la salud de todos. En este sentido, reitero mi llamado a los gobernantes, a las empresas y a las organizaciones internacionales para que colaboren en el suministro de vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados”

 

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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