Desde la familia

La amistad es un don de Dios

A propósito del 14 de febrero, las redes sociales se inundaron de reflexiones y frases lindas alusivas al valor de la amistad y la riqueza que significa tener o ser un amigo o amiga de verdad.

Si bien este festejo surgió por intereses comerciales, se ha convertido también en la ocasión de recordar y hacerse presente, a través de cualquier medio, con los buenos amigos para manifestarles nuestro cariño y agradecimiento, aunque al siguiente día dejemos el cultivo de su amistad para un “después”, que probablemente llegue hasta el próximo febrero.

Dice un antiguo refrán que “Obras son amores, y no buenas razones” y en estos tiempos tan difíciles, podríamos reflexionar si el valor que le damos a la Amistad depende de un estímulo mercadológico, o bien la entendemos como un Don que implica ser y tener siempre en cualquier circunstancia, un confidente que escucha sin juzgar, que comprende y da consejo; una mano que da apoyo moral, dispuesta siempre a sostener y a levantar; y un hombro para llorar, descansar y dar consuelo.

El Papa Francisco nos dice que la amistad “no es una relación fugaz y pasajera, sino una sólida relación de afecto que nos hace sentir unidos”.

La pandemia nos ha dejado dolorosas experiencias y grandes enseñanzas; muchos hemos experimentado la pérdida de seres queridos y de amigos entrañables a los que quizá ya no tuvimos la oportunidad de despedir y manifestarles nuestro cariño, quizá porque fuimos aplazando el momento para “cuando tenga un tiempo libre”, o bien porque el polvo de la ingratitud nos hizo olvidar el valor de su amistad.

Hace poco falleció un amigo que, como tantos otros maestros, dedicó su vida a la formación de varias generaciones de jóvenes; fue un incansable líder que a través del tiempo vio plasmada su vocación de servicio en muchos de sus pupilos de los que supo ser amigo y no solo profesor, y que hoy son hombres y mujeres de bien, profesionistas y políticos destacados, buenos cristianos que han formado familias sanas y felices.

Fueron muchos, muchísimos los mensajes de condolencias y gratitud que a través de las redes sociales llegaron, incluso de otros países, manifestando el dolor por su sorpresiva muerte y dedicándole sentidas palabras que hubieran querido decirle en vida

“En vida hermano, en vida”, la amistad es un Don de Dios, nuestro primer amigo. Hoy que no existen las barreras de la distancia y la comunicación, no desaprovechemos el momento, quizá inspiración del Espíritu, para expresar a nuestros amigos y amigas todo el bien que representan en nuestra vida, cultivando así, y agradeciendo su amistad.

Las distancias no deben separar a los amigos, porque la amistad es el puente de Corazón a Corazón”.

Un aprendizaje positivo de la pandemia ha sido el valorar los vínculos con la familia y con los amigos que nos han sostenido y fortalecido, no es necesario esperar los estímulos comerciales para expresar sentimientos que acaban con el día, aunque hagamos como todos del 14 de febrero un día especial para celebrar “el cumpleaños” de la amistad.

Consuelo Mendoza García es ex presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia  y presidenta de Alianza Iberoamericana de la Familia.

*Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad de sus autores, y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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