Historias ciudadanas

Juventud defensora de la justicia y la paz

Camila, una joven de 18 años, pidió auxilio con urgencia, ya que su mejor amiga tenía vómito y dolor de cabeza por una crisis de ansiedad. En la Ciudad de México, Paco, de 23 años, decidió preguntar dónde acudir para reportar violencia familiar, pues quería ayudar a su tía a salir de esa situación. Mientras que Fernando, de 21, decidió denunciar a su vecina que maltrataba a su perro.

Durante la pandemia las y los jóvenes se han mostrado realmente comprometidos con procurar dos virtudes en su entorno inmediato: la paz y la justicia. Es necesario que toda la sociedad pueda unirse para canalizar ese ímpetu y energía con el objetivo de provocar una verdadera transformación, no solo a nivel familiar y vecinal, sino mundial.

“Con la ayuda de los jóvenes y de su espíritu innovador, podemos realizar el sueño de un mundo en donde el pan, el agua, las medicinas y el trabajo fluyan en abundancia y lleguen primero a los más menesterosos”, escribió el Papa Francisco en su Twitter este 12 de agosto, el Día de la Juventud.


Como refirió el Santo Pontífice, necesitamos verdaderamente su apoyo para promover la ecología de la seguridad que implica el cuidado del medio ambiente, las acciones contra el cambio climático, el bienestar físico y emocional de todas y de todos.

Precisamente, de acuerdo con los integrantes de la Compañía de Jesús –es decir, los Jesuitas– la paz y la justicia tienen que trabajarse en tres grandes dimensiones: con uno mismo, con los demás y con nuestro entorno.

En el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México hemos notado ese interés de la población de 18 y 25 años por su prójimo y su ambiente. Nos han solicitado mil 116 orientaciones jurídicas, muchos de ellos, para ayudar a un familiar o conocido; 885 más nos han solicitado apoyo para animales de compañía y 324 han reportado un delito.

Tenemos que amplificar el mensaje. Intervenir en favor de quien está a su lado, es bueno, pero pueden ir más allá. Si no está bien alguien en cualquier parte del planeta, nadie está bien. Si en China una persona muere por una enfermedad, eso puede repercutir en todo el mundo, como sucedió a inicios de 2020 por COVID-19.

¿Cómo hacerlo? Podemos invitarlos a informarse de lo que pasa en otros países. A unirse a las causas internacionales. Alzar la voz contra la violencia a nivel internacional. Reducir lo más que puedan la huella ecológica.

Las y los jóvenes tienen el poder de modificar su propia realidad, la de su comunidad y la de todas y todos. Invitémosles a ser defensores de las causas justas, y por supuesto, unámonos a ellas y ellos.

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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