Historias ciudadanas

Iztapalapa, pasión y fe

Hace ya casi dos siglos, una epidemia de cólera morbus, proveniente del viejo continente, azotó Iztapalapa y saturó su panteón. En un acto de fe y esperanza, los pobladores de los ocho barrios se encomendaron al Señor de la Cuevita o Señor del Santo Sepulcro, su Santo Patrono desde 1687.

Era el año de 1833 cuando una procesión encabezada por niños y huérfanos llegó hasta el santuario donde se venera el Santo Entierro de Jesús, a suplicarle el milagro de frenar la enfermedad y permitir vivir a sus enfermos. A cambio, le prometieron realizar una representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Su plegaria fue escuchada.

Desde 1843, el Viacrucis de Iztapalapa se empezó a llevar a cabo cada año sin interrupciones. Hoy, las 179 representaciones del Viacrucis no son más que una muestra de la fe y esperanza que los más de un millón 800 mil pobladores de esta alcaldía han conservado y desarrollado en sus corazones.


Durante todo este tiempo han cumplido su promesa y, año con año, agradecen haber sido escuchados, amparados y jamás abandonados por el Señor. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, dice la Biblia en Hebreos 11:1.

La fe es una de las herramientas más poderosas que el ser humano puede poseer, es la seguridad y confianza de que Dios está a su lado. Asimismo, es creer que siempre hay alguien que atiende nuestras necesidades y nos brinda apoyo en los momentos más difíciles.

En el ámbito espiritual, se ruega a Dios por la seguridad de nuestros seres queridos; porque nos ayude a superar enfermedades, como la que provocó la reciente pandemia; porque nos guíe en cómo crear entornos sanos y seguros para nuestras familias.

En el ámbito terrenal, organismos como el Consejo Ciudadano son esa mano amiga que ofrece apoyo psicológico y legal para hacer frente a las necesidades y crea iniciativas para fomentar la participación ciudadana. En la Línea de Seguridad y Chat de Confianza (55 5533 5533) estamos 24/7 para escuchar y ayudar.

La Semana Santa es también un tiempo para la meditación sobre nuestras acciones y los cambios que debemos realizar para alcanzar la estabilidad emocional interna y con otras personas.

La Pasión de Cristo se realizará de manera presencial y virtual este año, reúne los esfuerzos civiles por promover una cultura de paz y la devoción de los creyentes que podrán participar en este acto de gran importancia para la comunidad católica.

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.