Milpa de apuntes

¿Hombre o bestia?

Cuando tienes a una persona enfrente de ti, esta pregunta se vuelve un insulto: ¿hombre o bestia?

Una persona que es consciente de sí misma, sabría en principio lo que hace; tiene razón, piensa y actúa en consecuencia. Se supondría que usa la razón para interpretar el mundo, para relacionarse con los demás.

Pero, ¿una persona puede convertirse en bestia? Esa es la premisa de la película Callejón de las almas perdidas” (Del Toro, 2021) que comienza con esta pregunta, retando a una audiencia para que defina si un individuo debe ser considerado como tal.


En inglés, está película se llama Nightmare Alley, es decir, El callejón de pesadilla. Y en efecto, esta cinta narra de una manera muy viva lo que en la comunidad católica les llamamos tentaciones y pecados.

Es una cinta cruda, pero que toca la esencia humana, la oscuridad de los pasillos del alma, lo efímero de la fama, el polvo de la bondad. Una película que nos recuerda en cada escena aquella pregunta: ¿dónde está tu hermano?

Esta historia es digna de verla, no sólo en clave de las tentaciones a Jesús en el desierto, sino también desde las bienaventuranzas, y desde Fratelli Tutti; porque es una buena síntesis en un par de horas de la naturaleza humana, de las condiciones que van determinando el camino y las relaciones entre las personas, de la forma de abrazar causas perdidas o construir causas encontradas.

¿Qué tan fácil se puede juzgar a alguien? ¿Es posible engañar a todos, todo el tiempo? ¿Cómo se crea un espejismo de sí mismo y acaba uno creyéndoselo?

Guillermo del Toro ha hecho un mapa de ruta para reflejarnos , aunque sea un poco, en esta historia del Callejón de las almas perdidas.