Santa Mentoría

Escuchar: una herramienta para quitarnos la viga de los ojos

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no miras la viga que tienes en el tuyo?

Es muy claro que lo que nuestro Señor Jesucristo nos pidió es que fuéramos capaces de mirarnos a nosotros mismos y resolver nuestros defectos antes de juzgar los errores de los demás. Creo que muchos entendemos este precepto, pero, ¿por qué nos cuesta tanto llevarlo a cabo?

Es posible que a veces más que de hipocresía sea una cuestión de incompetencia. Tal vez seamos conscientes de nuestra viga, pero no sabemos cómo empezar a sacarla, por lo tanto, continuamos viendo la paja en el otro, aún a sabiendas de que en la medida en que juzguemos seremos juzgados.




¿Cómo se saca la viga? No hay una receta secreta, ni una formula exacta para llevarlo a cabo. Lo que yo creo es que hay diversas herramientas que nos pueden ayudar para profundizar en nuestras reflexiones y así podamos actuar con mayor consciencia en medio de situaciones que nos incitan a juzgar con mayor intensidad.

Saber escuchar es una de las herramientas más efectivas para bajarle el volumen a nuestros juicios y generar empatía con los demás. Dejando atrás este enfoque excesivo en nosotros mismos para así ser capaces de aceptar a las diferencias desde el respeto, pero también desde la responsabilidad de llevar a cabo una corrección fraterna cuando así sea necesario.

Leer: ¿Cómo debemos recibir la opinión de los demás?

5 preguntas para aprender a escuchar sin juicios

1- ¿Cuál puede ser el principal motor de esta persona para ser o actuar así?

Escucha la verdadera inquietud detrás de las palabras y acciones de los demás. ¿De qué se está haciendo cargo esta persona con lo que hace? Más allá de su actitud y de que la juzguemos como negativa, hay que tratar de entender el para qué de sus acciones. Tal vez busque defenderse, poner un límite, llamar tu atención, alimentar su autoestima, llenar vacíos, evadir algún dolor o sufrimiento, sanar alguna herida del pasado, etc.

 2- ¿A qué le tiene miedo esta persona?

Escucha sus temores. Generalmente, nuestros juicios parten de nuestros propios miedos. Tendemos a presuponer la peor de las intenciones cuando el otro hace algo que nos hiere o nos molesta. Nuestro sentido de alerta se enciende, detecta una posible amenaza y sube las barreras necesarias para protegernos. De forma automática colocamos al otro en el rol de enemigo.

Tratemos de entender que el otro seguramente está lidiando con sus propios miedos y de alguna manera puede estar percibiéndonos como una amenaza, por lo cual sus acciones sólo son una reacción lógica a sus temores y busca mantenerse a salvo, también.

3- ¿Qué ha pasado cuándo yo me he equivocado?

Escucha y hazte consciente de tus propias carencias y debilidades, recuerda las veces en que tú también has fallado, lastimado u ofendido a alguien. Recuerda qué fue lo que te llevó a actuar así. Probablemente, recordarás que en su momento tu verdadera intención no era causar un problema, simplemente estabas lidiando con tus propias inquietudes y sufrimientos, lo cual te llevo a tomar algunas decisiones equivocadas.

4- ¿Qué parte de lo que me molesta de mi estoy proyectando en la otra persona?

 Es común que nuestros juicios partan de la forma en que vemos reflejados nuestros propios defectos en los demás. El juicio negativo hacia los otros puede ser una especie de mecanismo de defensa que me hace sentir mejor conmigo mismo, concentrarme en el otro para no ver mis propios errores y así soltar la carga de responsabilidad que conlleva resolverlos.

“Intenta adquirir las virtudes que crees que les faltan a tus hermanos. Entonces ya no verás sus defectos, porque ya no los tendrás”. San Agustín

5- ¿Qué puedo aprender de Jesús?

Escucha a Jesús como modelo de misericordia, quien siendo el hombre más justo que haya pisado la tierra fue agraviado de la manera más injusta y, aún así, en pleno calvario, subido en la Cruz, prefirió ver nuestra ignorancia antes que nuestra malicia, para así abogar por nosotros ante Dios nuestro Padre para que perdonará nuestra falta de consciencia y nuestra dureza de corazón.

¿Significa entonces que todo me debe de parecer bien, que no puedo molestarme con otros y que debo dejar que pasen por encima de mí? En lo absoluto, creo que la clave está en conocernos a nosotros mismos, entender a los demás, asumirnos como seres falibles ante diversas circunstancias, soltar las ataduras del rencor y dejar atrás el vicio de los juicios negativos para resolver de forma asertiva las diferencias, o bien, para saber en qué momento ejercer nuestra libertad para retirarnos y anteponer la paz al conflicto.

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