Opinión

Empatía y humildad para acompañar al otro

En los momentos más difíciles, el alma necesita liberarse. Ante la tristeza, san Agustín decía que sólo en el llanto se hallaba el descanso. Esto no es distinto con el resto de las emociones, es importante que nos permitamos sentir, así sea miedo o angustia. Querer ignorarlas o cambiarlas por optimismo puede resultar dañino y es posible que no encontremos la paz que tanto necesitamos.

En el intento de ayudar, las personas tendemos a minimizar las emociones que consideramos negativas con frases como:


“Debes pensar en positivo” o “¡Tranquilo, después de la tormenta viene la calma!”. Ese mensaje, que consideramos de consuelo, puede ser contraproducente. Sútilmente le estamos diciendo a la persona que tiene que modificar su actitud para sentirse mejor. Le responsabilizamos por sentirse mal. Desdeñamos lo que el otro siente.

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En realidad, la situación no es tan sencilla. Si alguien está pasando por un momento angustiante tras la pérdida de empleo, difícilmente las cosas se van a solucionar con un “verás que toda mejora”. Si una amiga tiene miedo de que su madre enferme, dudo que pueda superarlo con un “no pienses en eso”. Y esto es mucho más difícil en tiempos en que el mundo se enfrenta a una crisis económica y de salud debido al COVID-19.

¿Qué sí podemos hacer para apoyar a alguien que está pasando por un momento difícil? La empatía es la mejor forma de ayudar a quien necesita orientación en estos tiempos. Si nosotros escuchamos con atención y tratamos de entender de verdad a la otra persona, podremos identificarnos y comprenderle. Quien sufra angustia podrá ver que compartimos lo que siente y no intentamos corregirle.

A veces, las personas sólo necesitan desahogarse, no explicaciones. La humildad es otra virtud esencial en estos momentos. En ocasiones, sin ser conscientes, nos sentimos en un nivel mucho más favorable que el otro. Nos atrevemos, entonces, a dar consejos que no nos solicitaron o decir qué se debe hacer.

Si esto no es suficiente y nuestros intentos de acompañar no son útiles, no debemos sentirnos mal. Podemos animar a la persona a pedir ayuda profesional.

Si tú o alguien que conoces no saben cómo enfrentar emociones de angustia y temor, nuestro equipo de 106 psicólogos y psicólogas está disponible 24/7 y gratis en la Línea de Seguridad y el Chat de Confianza, 55 5533 5533.

Durante los meses de pandemia, hemos atendido a 13 mil 760 personas que han necesitado contención emocional frente al COVID-19. Afortunadamente, 98% han quedado satisfechos con nuestro servicio y para nosotros eso es un indicador de la calidez y el profesionalismo de nuestro equipo.

Debemos validar en vez de empequeñecer. Escuchar, en vez de hablar. Ponernos en los zapatos del otro, en lugar de querer que se ponga en el nuestro. Y alentar a pedir ayuda en un momento de crisis.

El miedo, la tristeza y la preocupación son emociones comunes y normales que cada uno maneja de manera distinta. Nuestra labor como comunidad es estar ahí y tender una mano para juntos salir de esta crisis.

 

*Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

 

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