Opinión

El regreso a clases

Llegamos al 24 de agosto, y sin tener evaluación o indicadores de los resultados de la primer etapa del programa “Aprende en Casa“, los mexicanos entramos a la segunda etapa llamada Aprende en Casa II.

Para esta etapa reconocemos que las autoridades educativas difundieron implementaciones reales sobre cómo sería la dinámica del regreso a clases. También reconocemos que realizaron una capacitación digital de manera formal a los docentes. Pero hubiera sido adecuada también una capacitación digital para los padres de familia.

Sin embargo, la primera etapa reflejó, en su cruda realidad, que algunos maestros nunca habían dado clases a través de una computadora, y fueron aprendiendo junto con nuestros hijos a usar estas herramientas.


Es cierto que iniciaron contra reloj una migración digital de contenidos; sin embargo, consideramos que esa migración no fue completa a todos los niveles. Esperemos que en esta segunda etapa el logro sea total.

En esta segunda etapa los mexicanos tenemos una extraordinaria oportunidad para, en un ambiente de confianza, de cordialidad, pero sobre todo de apertura, generemos un trabajo colaborativo, y las autoridades educativas nos reconozcan a todos como integrantes de un mismo equipo: alumnos, padres de familia y docentes.

Todavía estamos a tiempo para contar con más y mejores herramientas para el trabajo en el aula virtual y experiencias que puedan dar los especialistas en el tema.

Es una extraordinaria oportunidad para que los padres de familia podamos ejercer con libertad y responsabilidad este derecho de ser los primeros educadores de nuestros hijos. Es una extraordinaria oportunidad para mantener una comunicación oportuna y veraz con las autoridades educativas para tomar decisiones a tiempo y para hacer los ajustes necesarios en la educación de nuestros hijos.

Es cierto que no conocemos los documentos de análisis interno de las autoridades educativas sobre cómo nos fue con la primera etapa, pero sí conocemos el sentir de miles y miles de padres de familia que, desde todos los rincones del país, nos hicieron saber.

Es necesario invertir en plataformas digitales de calidad para que la educación en línea sea lo mejor posible, porque teniendo los recursos necesarios y de buena calidad, será más beneficioso y sencillo para que el docente pueda dar clase y el alumno aprenda.

Urge identificar aquello verdaderamente importante de aprender y no sólo de repasar.

Las autoridades educativas deberían realizar dos planes de estudio: uno para clases en línea y otro de manera presencial.

Es necesario sensibilizarse sobre las necesidades básicas de los alumnos y no sólo liberar de responsabilidades a los maestros.

Es urgente sistematizar la práctica educativa en línea, escribir nuestras experiencias para tener oportunidad de reconocer los errores y corregirlos.

Tomemos con responsabilidad y respeto el horario acordado sobre la educación de cada alumno.

Gestionemos un involucramiento total de los padres de familia en el proceso educativo de nuestros hijos, considerando no sólo las notas y las formas en que el proceso se realiza, sino también en los contenidos.

Propiciemos más espacios de diálogo y reflexión entre los alumnos con una didáctica que esté más enfocada a resolver problemas, a investigar, a averiguar.

Ya es tiempo de identificar los cambios sociales del acontecer diario para generar la posibilidad de buscar alternativas de mejora y contextualización de la práctica educativa.

Todavía tenemos tiempo para legislar que los padres y madres de familia que trabajan, puedan seguir laborando desde casa o con condiciones idóneas para poder acompañar a sus hijos en el proceso de aprendizaje.

Todo parece indicar que la segunda etapa de Aprende en Casa durará todo el resto del año 2020, pero eso no nos exime de ir preparando, para replantear los aprendizajes que se deberán trabajar en la escuela.

Estamos a tiempo de replantear la forma de enseñanza, la didáctica y el rol del alumno en el modelo presencial. No puede ser nunca mas un sujeto pasivo que recibe aquello que le “enseñamos” y nada más.

*Leonardo García Camarena es Presidente Nacional de la Unión Nacional de Padres de Familia

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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