Opinión

¿El arte en la liturgia o la liturgia en el arte?

Después de tomar un curso en línea (en tiempos de pandemia) sobre el inmenso valor del arte sacro en la Liturgia de la Iglesia, hablamos y aprendimos mucho del arte, específicamente cristiano, y me llevó a estas reflexiones, algunas ideas y realidades más concretas, que quiero compartir con ustedes:

1. No perdamos la visión de que el arte en nuestra Iglesia es expresión viva y siempre actual de fe. No se puede encasillar fácilmente en una sola de sus manifestaciones, todo se complementa, debemos tener una visión amplia e integral, para no limitar y empobrecer. En la Liturgia entran todas las expresiones artísticas: la arquitectura, la pintura, la escultura, los murales, los libros, los archivos, los ornamentos, los vasos sagrados, los utensilios…

2. Para experimentar, apreciar y entender el arte sacro debemos partir de la fe y la sensibilidad espiritual, que brota del llamado de Dios en su Hijo Jesucristo; con base a esto debemos tomar en cuenta las culturas, las tradiciones, la cosmogonía de cada pueblo y región; la Teología, las vicisitudes históricas y políticas, etc. Ahí se hace presente la Iglesia y busca adaptarse a quienes llega y quiere llegar con el mensaje de salvación. No es invención, es expresión y traducción del encuentro de Dios con el hombre y el hombre en su acercamiento a Dios, hacerlo visible.

No nos aferremos ni nos quedemos sólo en conservar, restaurar. Suponemos una mirada de fe, en buen sentido, con amplio criterio. Sin hacer barbaridades, ya sea a favor o en contra, sobre el cuidado del Patrimonio artístico, cultural y religioso de la Iglesia.

3. Hablamos mucho de las imágenes, es nuestro ambiente y nuestro interés de fieles cristianos; pero para el otro, al no cristiano católico, qué le dice. Nos tachan de idólatras y quieren destruir nuestras imágenes y ritos (se fundamentan, por ignorancia, en el Libro del Éxodo y del Deuteronomio: No te harás figuras, imágenes ni de Dios ni de nada; sólo a Dios adorarás…); por esa razón está bien claro, ya desde el Antiguo Testamento, Sólo a  Dios la adoración, siempre lo ha sostenido y defendido la Iglesia y, precisando, a la Virgen María y a los santos se les venera. Debemos clarificar que la imagen es imagen, es representación de alguien y de algo, no adoramos las imágenes, no son Dios, ni los santos, ni…

Sin embargo, nos acercan a los misterios, de lo visible a lo invisible. Reafirmo: a nosotros, mexicanos, nos gusta ver y tocar. La imagen representa, imagina lo que no se ve, y nos acerca a ver y comprender…  Imaginamos y representamos, pero no nos quedamos ahí, por eso  es tan fácil “poner y quitar” imágenes. Exagerando, no importa si es obra artística, cultural o patrimonial, para la gente sencilla (no ignorante) lo entiende perfectamente, por eso expresan, con orgullo y pertenencia, es “mi Iglesia”, “mi imagen”…

4. Hay mucho arte sacro reconocido y valorado como Patrimonio Histórico y cultural (hasta siglo XIX) y patrimonio artístico (del XX en adelante) ya sea de México o ya sea de la humanidad, todo forma parte de la Cultura universal y, digámoslo claro, de la Iglesia. Lo que ha surgido de la fe, nos lleva a ir más allá.

5. Los artistas, restauradores y especialistas en conservación, en diálogo con los pastores y las comunidades, deben buscar un diálogo sincero y cercano, conciliador. Debemos buscar cauces para viables para mantener, restaurar y conservar con dignidad nuestros Bienes Culturales. Es una responsabilidad de todos: responsables de la Iglesia y de las Instituciones de Gobierno dedicadas al Patrimonio, apoyados y respetando el sentir y ayuda de las comunidades de fieles; sin descuidar la fe y las normas de la Sagrada Liturgia.

*El P. Salvador Barba es el enlace para la Reconstrucción de los Templos de la Arquidiócesis Primada de México y colaborador de la Dimensión de Bienes Eclesiásticos de la misma Arquidiócesis.

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