Opinión

¿Cómo evitar que los abuelos mueran de coronavirus o de miedo?

*Maribel y Felipe Pérez Cervantes

Formar una familia no es fácil. Se viven infinidad de situaciones de toda índole, algunas más difíciles que otras, pero que ayudan a crecer y madurar. La situación económica no siempre es buena, la educación de los hijos nos preocupa, el ambiente que rodea a los matrimonios crea presiones que en ocasiones nos llevan a grandes tormentas que sólo un carácter recto -pero sobre todo lleno de amor- nos permite sacar adelante a la familia.

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Pasa el tiempo y, sin darnos cuenta, nos hemos convertido en abuelos, una de las mejores cosas que nos ha podido pasar y que nos da la oportunidad de disfrutar nuestro “postre de la vida”: jugar con los nietos, contarles cuentos, abrazarlos, llenarlos de besos y decir tantas cosas que a veces no hemos podido decir a nuestros hijos. Es una experiencia que te permite valorar que todo lo que hemos vivido ha valido la pena.

El papel de los abuelitos en la familia.

El papel de los abuelitos en la familia.

En estos momentos se nos presenta una situación que nos ofrece hacer un alto en el camino. En los últimos días nos hemos visto bombardeados con noticias sobre las personas que se han contagiado, e incluso, algunas que han muerto afectadas por el coronavirus COVID-19 en muchos países; existe incertidumbre sobre qué medidas de aislamiento o prevención debemos tomar, o sobre si debemos hacer esto o lo otro. En fin, esto ha generado una gran preocupación sobre todo entre las personas que, como tú y yo, estamos en una situación más vulnerable y los rumores que se han propagado nos causan miedo.

En esta emergencia sanitaria podemos sufrir trastornos de pánico por miedo a la muerte. Pensar que podemos morir en cualquier momento nos puede llevar a sentirnos deprimidos; sin embargo, el estar conscientes de que hemos tenido una vida plena y la hemos aprovechado al máximo es un factor que nos puede ayudar a eliminar el miedo. Hay una cosa segura: todos vamos a morir algún día, lo que no sabemos es ni cuándo ni cómo. La muerte está fuera de nuestro control, por eso debemos eliminar esta preocupación de nuestra mente y estar en paz con nosotros mismos, con nuestros hermanos y con Dios.

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Tenemos la certeza de que afortunadamente con nuestra experiencia y madurez, ahora se nos presenta la oportunidad de transmitir los valores que pueden ayudar a nuestras familias a sacar el mayor provecho de la situación que estamos viviendo.

Quisiéramos compartir contigo 10 consejos que podemos poner en práctica durante esta contingencia:

  1. Cuántas veces les repetimos a nuestros hijos “lávate las manos”; pues ahora nos toca a nosotros seguir el consejo, lavarse las manos lo más frecuentemente posible, y seguir las medidas de higiene que se han recomendado.
  2. Tendremos que manifestar nuestro gran amor hacia la familia y los amigos, guardando los abrazos y los besos para más tarde, cuando festejemos el haber pasado esta crisis.
  3. A pesar de que nos seguimos sintiendo los jóvenes de hace 60, 70 o más años, debemos alejarnos de las reuniones y lugares muy frecuentados, permaneciendo en casa.
  4. El estar en casa no significa no hacer nada, pongamos un horario con disciplina a seguir como: hora de levantarse, arreglo personal, tareas, esparcimiento, oración.
  5. Algunos de nosotros padecemos ciertas enfermedades que nos hacen más vulnerables. Es importante seguir con las prescripciones médicas y estar atentos a cualquier cambio en nuestras condiciones de salud.
  6. Permanezcamos en comunicación con toda la familia. Aprovechemos los medios electrónicos, que nuestros nietos saben manejar a la perfección, para tener reuniones virtuales. Esto permitirá que los abuelos estén en contacto con sus hijos y nietos y que estos no se olviden de ellos.
  7. Es una gran oportunidad para hacer oración en familia, invítalos a rezar el Rosario juntos, aprovechando la tecnología.

Pero lo más importante:

  1. No debemos caer en pánico, evita compartir imágenes y videos del sufrimiento, escucha sólo aquello que te enaltece y aumenta la confianza, enfócate en el presente, agradece por todo lo que tienes y confía en la providencia de Dios.
  2. Tampoco podemos ser poco precavidos, no nos podemos permitir dejar de luchar. Esto puede traer beneficios que repercutan en nuestra tranquilidad.
  3. Como en muchos momentos de nuestra vida, la actitud con que se enfrentan los problemas es fundamental. La actitud positiva nos permitirá no caer en el miedo o en la depresión.

Finalmente:

Los abuelos jugamos un papel muy importante; somos ejemplo de vida, sabiduría y experiencia; en estos momentos debemos dar mensajes llenos de amor y de confianza en Dios nuestro Señor a nuestros hijos y nietos.

  La oración y la vida espiritual nos mantienen cerca de Dios; tengamos presente que Él es infinitamente bondadoso y misericordioso. Ahora es el tiempo para reflexionar que no sólo en estos momentos sino siempre tenemos que estar preparados.

Confiemos con mucha fe y esperanza en la Virgen de Guadalupe que, como madre amorosa, nos dice: “No estoy yo aquí que soy tu madre”, y encomendémonos bajo su protección.

 

*Los autores son directores de la Dimensión de Adultos y Familia de la Arquidiócesis de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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