Opinión

A imagen de Dios

Descubrí la fotografía cuando era niña y posteriormente tuve un segundo acercamiento a ella durante el duelo por la muerte de mi padre. Así, se volvió mi más grande pasión y una herramienta para comunicar lo que con palabras no podía expresar, ya que el lenguaje de la imagen es universal.

Para mí, es una hermosa forma de darle voz a todos aquellos que no son escuchados, de contar sus historias. Hoy en día, a través de la fotografía, le presto mis ojos a mis hijos para que vean el mundo que yo he visto, ellos también toman fotos y ya son testigos de la belleza de esta profesión.

Todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y como tal, tenemos que buscar ser creativos como Él, encontrarlo en todo lo que creó para nosotros y revelarlo, recrearlo, ya sea por medio de una imagen, una pintura, un poema, o una canción.

Esos momentos sublimes y creativos hacen que el ser humano encuentre en el arte y en Dios una nueva forma de manifestarse. Y aunque Dios es el artista por excelencia, debemos sentirnos inspirados por Él y su creación.

Creo que es importante transmitir a las futuras generaciones de fotógrafos -muchos de ellos aún deben ser niños-, que ésta es una profesión que se debe practicar con ética, pues en nuestras manos está comunicar lo que vemos y cómo lo vemos, así como contextualizar las historias que decidimos contar.

Yo fotografío seres humanos, pero hay quien fotografía naturaleza, paisajes, bebés, recién nacidos, bodas, etc. No importa lo que fotografíes, lo importante es ver a Dios en sus diferentes representaciones, dejarte tocar por la belleza de lo que nos rodea, por un momento único que no regresará jamás, y tener la habilidad de plasmarlo en una imagen que es probable que dure toda la vida y que trascienda en el tiempo.

*Gabriela Olmedo es licenciada en Mercadotecnia, maestra en Humanidades y fotógrafa. Se especializa en fotografía documental.

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