Oración para pedir perdón a Dios por tanto mal que hemos hecho a México

Con esta oración pidamos perdón a Dios por tanto mal que le hemos hecho a México al independizarnos de Él en todos los ámbitos.
Bandera de México con una persona orando
Oración por México

Esta semana México celebra su independencia y el ambiente es festivo sólo superficialmente, porque hay demasiada pobreza, injusticia, inseguridad y violencia, y eso nos entristece y nos mueve a preguntarnos a qué se debe que cada vez estemos peor y no mejor.

Sólo hay una respuesta: llevamos demasiado lejos nuestro afán de independizarnos, y nos independizamos ¡de Dios! Y estamos padeciendo lo que ello provocó.

Aprovechemos este ‘mes de la patria’, para pedirle por ella Su perdón y Su ayuda.

Señor:

En este mes en que festejamos nuestra independencia civil, queremos pedirte perdón por nuestra tonta pretensión de independizarnos de Ti.

Oración para pedir perdón a Dios por independizarnos de Él

Perdónanos, Señor, por independizarnos de Ti en la política. Quienes tienen poder ignoran Tus mandamientos y mienten, roban, matan. Nos oprimen y se hacen llamar benefactores. Viven en la incoherencia, hablan de paz pero promueven la violencia, simulan ayudar pero buscan sólo lucrar y dominar.

Ayúdanos a regresar a Ti e imitarte en hacer siempre el bien; buscar servir, no ser servidos, y edificar entre todos Tu Reino con verdadera  humildad, justicia y caridad.

Perdónanos, Señor, por independizarnos de Ti en la economía, y haber hecho del dinero nuestra meta, afanarnos por obtenerlo como sea y sólo para nuestro propio beneficio. Olvidamos que somos administradores y no dueños, y que un día nos pedirás cuentas y pagaremos caro no compartir ni distribuir la riqueza y habernos acostumbrado a que millones de compatriotas nuestros vivan en la pobreza.

Ayúdanos a regresar a Ti, a poner nuestra mirada no en los bienes pasajeros sino en los del Cielo, acumular allí un tesoro con nuestras obras buenas, y nunca olvidar que de nada nos sirve ganar el mundo entero si perdemos la vida eterna.

Perdónanos, Señor, por independizarnos de Ti en la educación, y no permitir que se hable de Ti en las escuelas ni en las universidades, y enseñar a nuestros niños y jóvenes a confiar sólo en lo que ven, a valorar sólo lo material, a creer que la ciencia es la única manera de conocer la realidad, y exponerlos a una formación sin fe y sin moral que no responde a su más honda inquietud existencial y los deja vulnerables para ceder a la tentación de evadirse en la adicción, caer en la delincuencia o atentar contra su vida.

Ayúdanos a regresar a Ti, Luz del mundo, porque sólo Tú puedes romper la tiniebla de nuestra ignorancia, Maestro que tienes todas las respuestas para que le hallemos sentido a la existencia.

Perdónanos, Señor, por independizarnos de Ti en la salud, y no imitar Tu compasión por los más vulnerables y los que sufren; atrevemos a considerar saludable y seguro el matar a un no nacido, y piadoso y digno apresurar la muerte de quien nos conviene descartar para no tener que atenderle en su ancianidad o enfermedad. Perdona que rechacemos la identidad que nos regalas y pretendamos ser nosotros los que la determinemos.

Ayúdanos a regresar a Ti, Señor de la Vida, y a saberla valorar como don Tuyo inmerecido que debemos respetar.

Perdónanos, Señor, por habernos independizado de Ti en la cultura y por dejarnos influir por los medios de comunicación, ciegos que guían a otros ciegos, y permitir que impere el relativismo y la falta de fe; que se ridiculicen, ataquen y persigan los valores cristianos; que se nos proponga como bueno lo malo y viceversa; y se nos convenza de que no te necesitamos.

Ayúdanos a regresar a Ti, Camino, Verdad y Vida, rescátanos de nuestros extravíos y líbranos de vivir en la cultura de la muerte y la mentira.

Perdónanos, Señor, por habernos independizado de Ti en la familia, y permitir que reine en ella la envidia, la división, la falta de perdón. Perdónanos por no rezar unidos; no leer Tu Palabra; no ir a Misa; no prepararnos para conocer y defender nuestra fe, y por eso con cualquier pretexto, alejarnos de Ti y de Tu Iglesia.

Ayúdanos, a regresar a Ti y a no alejarnos nunca más. Que nuestra Madre Santa María de Guadalupe nos sostenga entre sus brazos y nos enseñe a gozarnos en depender de Ti y a decirte en todo siempre sí.

“Llevamos demasiado lejos nuestro afán de independencia, que nos independizamos de Ti, Señor”.

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*Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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