Ángelus Dominical

Los caminos hacia la paz no están lejanos

LOS CAMINOS HACIA la paz no están lejanos ni son difíciles, pero siempre los llenamos de obstáculos y condiciones que más bien parecería que seguimos buscando y queriendo la guerra y el enfrentamiento; y al hablar de caminos hacia la paz no pienso únicamente en los múltiples conflictos armados entre países, entre facciones políticas o tribales, también pienso en las micro-guerras domésticas y vecinales, entre esposos y/o compañeros de trabajo… QUIENES PRODUCEN armamento, sin duda por allá conservan –aunque lejos y muy pequeña- la finalidad de que tales armas sean utilizadas por fuerzas del orden y buscando la seguridad de grupos, pueblos y ciudades; no obstante, también saben que antes o después cada bala o cartucho que se dispare llegue a herir o quitar la vida a un ser humano…

NI TÚ NI YO ESTAMOS metidos en la producción, distribución o uso de armas -¡gracias a Dios!- pero tú y yo y todos los que pisamos este bendito suelo siempre estaremos en la terrible posibilidad de generar un conflicto, una guerra, una discordia que contradiga la búsqueda de los más altos ideales de la humanidad: la libertad, la convivencia, el progreso, la paz… SERÍA DESEABLE que cesara –para siempre- la fabricación de armas de cualquier tipo, pero de nada valdría si no cambiamos primero el corazón humano, que es ahí en donde se originan todos los conflictos, las adversidades, los odios y ambiciones (Mt 15, 19), de ahí puede provenir el arma más letal…

CUANDO DESEAMOS y buscamos la paz, cuando suplicamos a Dios por el cese de la violencia y los conflictos, también nos hemos de aplicar a fomentar instituciones y leyes que favorezcan el diálogo y el respeto, la concordia y la justicia; de nada serviría repartir millones de abrazos si no sembramos respeto y legalidad, de nada sirve suplicarle a Dios por la paz cuando uno mismo sigue generando los pequeños conflictos cotidianos… LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO en Nicaragua no es nuevo ni exclusivo de esa nación: la oposición entre el poder desmedido y la búsqueda de justicia social y libertades elementales, siempre producirá una tensión nociva y conflictiva; y conste que no lo circunscribo sólo a una “guerra” entre el gobierno y la Iglesia, pues más allá de un dictador y un jerarca, también están intereses económicos, políticos, ideológicos, que buscan eliminar todo liderazgo en favor de los más desprotegidos…

PIENSO EN GANDHI y en Mandela, pienso en Martín Luther King y en el Dalái Lama, pienso en Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, y en tantos otros que en diversas latitudes y en momentos diferentes se han enfrentado a intereses injustos y desmedidos en favor de quienes son pisoteados en sus derechos más elementales… DESDE HACE MUCHO tiempo la Iglesia católica ha tenido una alta credibilidad y aceptación por parte de la ciudadanía, tanto ahí en Nicaragua como en otras naciones vecinas; y si bien dictadores actuales que empezaron como desestabilizadores sociales, contestatarios políticos, revoltosos y/o guerrilleros, hoy no toleran que alguien se oponga a sus abusos y nepotismos, a sus reiteradas injusticias cometidas desde el poder al que accedieron jineteando estructuras democráticas…

QUIERO SEÑALAR que algunos videos y fotografías que han circulado en redes sociales ciertamente no corresponden ni a hechos actuales ni a lugares referidos –y entonces respaldan una falsedad-; pero también subrayo que habrá tantas situaciones que jamás saldrán a la luz pública y se quedarán en total desconocimiento porque así conviene a la construcción de la injusticia… TE INVITO A EVITAR la proliferación de supuestas noticias que carecen de veracidad (¡no las re-envíes a la primera!), pero más te aliento a que la búsqueda de la paz en tu pequeño entorno se haga eficaz y constante, a que la promoción del diálogo abierto y respetuoso sea el granito de arena que aportes para la consecución de la paz a niveles más amplios y globales…

A LO LARGO DE LOS SIGLOS la Iglesia ha sufrido persecución a causa de su fe, como consecuencia de su entrega y servicio a favor de la libertad, de la justicia; no han sido pocas las veces que la jerarquía o los laicos se han constituido en un estorbo para el crecimiento de intereses mezquinos y parciales, de poderes desmedidos y dictadores embriagados de ambición… HOY ME EDIFICA la entereza y serenidad que han manifestado diversos miembros de la Iglesia (tanto en Nicaragua como en otras latitudes) y auguro que tal firmeza en la justicia y la verdad es preludio de la cercana caída de quien se sueña omnipotente y ejerce una violencia sin sentido, sin fruto, sin futuro; una violencia que –por supuesto- prescinde de Dios…

“Sería deseable que cesara la fabricación de armas, pero de nada serviría si no cambiamos primero el corazón humano”.

 

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