Opinión

Ángelus dominical: Volver al lugar amado

ME ESTOY ENTERANDO que hay más de un quintillón de virus individuales en el mundo, pertenecientes a 6,500 especies diferentes y todavía falta mucho para descubrir todos las que hay; pero también hay que decir que apenas unos pocos tipos de virus son los que afectan al ser humano… 

HAY ENORME CANTIDAD de virus, bacterias y otros microorganismos (algas, hongos, arqueas, protozoos) que pululan y serpentean en donde te puedes imaginar y en otros cientos de miles de lugares más; parece -pues- que este mundo perteneciera más a seres microscópicos que a los hijos de Adán…


PARA LOS QUE PREGUNTARON qué es un “quintillón”, la cosa es muy sencilla: es suficiente escribir el número uno (1) seguido de 30 ceros; y si no te dice nada tal cifra, bastará decir que el número de estrellas observables en el universo se puede escribir con el número uno (1) seguido de apenas de 22 ceros…

EN LA VARIEDAD y multiplicidad es donde la vida y todos los organismos siguen siendo un reto interminable para científicos de todo tipo, pues lo mismo interesa a etólogos y químicos, que a enólogos y astrobiólogos; y para justificar tal afirmación baste con mirar cómo están conectados y relacionados tales o cuáles insectos con tales o cuales plantas, o de qué modo necesitan los rinocerontes a los lazarillos -pájaros que andan en su lomo y los libran de garrapatas y otros insectos-, ¡de plano que hay que ver para creer!…

LA HISTORIA DE NOÉ y su barca siempre ha sido un relato que fascina por el cuidado que hay en rescatar del diluvio a los diversos animales; don que pertenece al ser humano es visualizar ideales, planes, objetivos que van más allá de una circunstancia emergente, y que no se queden sólo en la utilidad práctica; solo el ser humano le da sentido a su propio ser y la creación entera…

TENEMOS LA CAPACIDAD para preservar y proteger, para dar solución a problemas humanos y de nuestro entorno, y llegará el momento -sin duda- en que también estaremos aportando soluciones y cauces a dificultades que se presenten más allá del ámbito de nuestro planeta Tierra…

HACE CINCUENTA AÑOS (1970) se comenzó a celebrar el “Día de la Tierra” con la finalidad de buscar soluciones a problemas como la contaminación, la sobreexplotación de recursos naturales, la disminución de la biodiversidad, el deterioro de la tierra cultivable, y se han añadido otros retos como el aumento global de la temperatura, o el hoyo en la capa de ozono…

RETOMO EL MENSAJE del Papa Francisco para la jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, fechado el pasado 1 de septiembre; ahí se enuncian cinco palabras clave que ayudan a entender la finalidad de todo jubileo, que es tiempo sagrado para recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse; y el Papa habla del “Jubileo de la Tierra” justo por tal efeméride…

RECORDAR -DIGO YO- debe consistir en traer a la memoria lo bueno y favorable, lo justo y honesto que hemos visto y vivido, y no en volver a los pormenores de la injusticia o la violencia, ni lo desproporcionado de la catástrofe; si alguien recuerda el 11-S que sea para subrayar la solidaridad y entrega de tantos que ayudaron al rescate, no para volver a abrir la herida…

REGRESAR -DIGO YO- debe consistir en volver al lugar amado, al sitio de encuentro gozoso, al pozo de agua fresca, a la tarea que nos da satisfacción, al hábito que nos hace más humanos; porque si el regreso es a la misma rutina agobiante, al vicio que ya habíamos desterrado, o es volver con la misma cara larga, pues no, mejor será no volver…

DESCANSAR -DIGO YO- no debe consistir en tirarse en un sillón y dejar que pase el tiempo, ni en dormir más de lo necesario y reparador; si descansar consistiera en no hacer nada, más bien estamos imitando a un cadáver; el auténtico descanso nos levanta y sana, nos hace ver más allá de lo ordinario, fomenta la creatividad y la iniciativa: un buen descanso debe ser preludio de un nuevo trabajo o culminación de una bella creación…

REPARAR -DIGO YO- no es solo hacer que vuelva a funcionar lo deteriorado sino que valoremos el ingenio y tiempo invertido en tal o cual aparato; quien repara reconoce que todavía hay mucho de valioso en lo que parecía perdido, quien repara no solo evita un gasto superfluo, sino que alarga la vida útil de un aparato o vuelve a poner a punto el camino para lograr el encuentro; reparar es como hacer que vuelva a nacer…

ALEGRARSE -DIGO YO- no consiste en soltar la risa o carcajada así sin más, ¡no!, más bien es poner en sintonía dos corazones sobre la roca de algo bello y noble; alegrarse es abrir el alma a pesar de la tormenta, es poner la semilla con la esperanza de una cosecha útil y sabrosa, alegrarse es brincar queriendo alcanzar el cielo, es abrir los ojos como para que por ahí entre el mundo entero, es dar oídos a la buena noticia, es poner los pies en marcha hacia unos cielos nuevos y una tierra nueva…

SI CON ESTAS CINCO palabras, vuelves a leer o a recitar la alabanza con que la Virgen María respondió a su prima Isabel (el Magnificat, que aparece en Lc 2, 46-55), verás qué bellas coincidencias jubilares nos pueden alentar a seguir viviendo y trabajando en este mundo a pesar de esta y mil pandemias más…

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