Opinión

Ángelus dominical: Los fantasmas inflados

SI ERES ALÉRGICO o fanático a los fantasmas ni sigas leyendo: hoy hablaré del origen, la utilidad, las desventajas, de los modos en que los fantasmas nos hacen la vida pesada y de la manera en que puedes desinflarlos, pero todo esto con el riesgo de que te enredes más en los que son propiamente tuyos y de nadie más…

ANTES DE ENTRAR en materia por favor consigue un globo que puedas inflar: ¡sí, un globo!, como los que sueles poner en una fiesta de cumpleaños; ¿listo?, ¿ya lo tienes en mano?, ahora estíralo un poco con los dedos, como para ablandarlo; y comienza a inflarlo, sopla, poco a poco, más, al inicio cuesta un poco de trabajo pero síguele, mira como empieza a hincharse, toma forma, sopla, más, ¡síguele!, más todavía, no pares, ya se hizo enorme, sigue, más, ¡sopla!, ¡pum!!!…

LAS CÁMARAS DE GRABACIÓN que tengo escondidas entre estas letras me dicen tres cosas: 1) el 100% siguió leyendo a pesar de que sólo el 8% es alérgico a los fantasmas, 2) el 99.8% no fue a conseguir el globo que les pedí porque sólo el 0.1% tiene globos guardados y ya están medio viejitos (¡los globos, por supuesto!), 3) el 38.7% hizo muecas al estar leyendo, como si en verdad estuvieran inflando el globo, 4) el 92.2% ya se está riendo de los resultados, y 5) gracias a Dios el 62.7% ya entendió casi todo en torno a los fantasmas…


PARA EL RESTO de los lectores (el 37.3%) explicaré que los fantasmas son como los globos: por ahí están guardaditos, sabes bien que tú -o alguien más- los inflará, que los utilizas para diversión o travesura, que te pueden tronar en cualquier momento y te espanta el ruido de la explosión, que logras llamar la atención de los que están cerca, y que tales globos acaban o tronados o desinflados después de la fiesta…

TODOS LOS PORCENTAJES que te di no tienen nada que ver con los momentos cruciales de elecciones políticas que estamos viviendo hoy mismo -por supuesto- pero guardan relación con las percepciones parciales -a veces ficticias- a las que todos estamos expuestos y que nos llevan a considerarlas como si fuera la puritititita verdad…

MI SOBRINO JUAN PABLO, a sus 10 años de edad, me decía con la solemnidad y elegancia propias de quien tiene toda la razón envuelta en leve capa de socarronería, y yo lo escuchaba con la satisfacción de que a sus pocos años ya echaba a correr toda su inteligencia: “Mira, tío, las brujas no existen, pero de que las hay ¡las hay!”…

PALABRAS COMO FANTASÍA y fantasmas están emparentadas como las que más, y en este caso hacen referencia a lo que la imaginación infla a partir de la realidad, o lo que la misma imaginación expresa de manera sensible lo que no pasa de ser mera idea de nuestra propia cabeza (y valga decir que quien se aferra a inventarse enemigos o a desconocer la clara y neta realidad, no está lejos de la locura, que es ahí donde los fantasmas nos mangonean)…

EN LA BARCA Y EN MEDIO de la noche, del mar y la tormenta, los discípulos creyeron que ¡Jesús era un fantasma y se pusieron a gritar! (Mc 6,49); también cuando se les presenta resucitado se espantan creyendo que es un fantasma (Lc 24,37-39); ambos episodios concluyen felizmente en la realidad: ¡Jesús es de carne y hueso! y hasta come con ellos…

LO DIRÉ DIRECTO: los fantasmas comienzan dentro de ti (como el aire del globo) y los vas inventando por los miedos y angustias que se poco a poco se van haciendo bolas (semejante a cuando lo inflas), y si no te pones abusado terminas por no saber cuándo va a explotar aquello, o -¡felicidades!- utilizas tu fantasía y disfrutas de tu invención sin que truene y la desinflas cuando ves conveniente…

HAY QUE SER O MUY tontito, o muy distraído, o muy ignorante para que confundas realidad y fantasía, y para que pierdas control y solito te espantes, tal como decía la Décima Musa, monja jerónima y científica cabal -Sor Juana Inés de la Cruz-: Parecer quiere el denuedo/ de vuestro parecer loco:/ al niño que pone el coco/ ¡y luego le tiene miedo!…

ME MOSTRARON UN VIDEO muy curioso: son varias escenas de diversos niños que apenas van conociendo su propia sombra, a cielo abierto y con el sol detrás de ellos, y ¡se espantan!; la razón es clara, pues al ver en el suelo su propia sombra proyectada, creen que alguien les está siguiendo…

HA LLEGADO EL MOMENTO de darte algunas instrucciones para desinflar fantasmas, y pon mucha atención porque son fáciles y te puedes confiar en su manejo: 1) Deja de ver sólo a las sombras y gírate a ver la luz: es más bella y más útil, pero no olvides que sigue habiendo sombras; 2) No te fíes sin más “de lo que dice la gente” ni de las opiniones superficiales, ni de las encuestas (las que dicen mentiras chiquitas son muy malas y las dicen mentiras grandotas, ¡también!); 3) Acércate prudentemente a lo que te da miedo pero con la seguridad de lo que tú quieres (Jesús se subió a la barca y aplacó a los vientos, sólo así los discípulos volvieron a la paz); 4) Considera que siempre será más riesgosa y difícil la realidad que cualquier fantasma, pues éstos desaparecen con la luz, mientras que la realidad se hace más clara cuando se le ilumina…

PARA TERMINAR te diré que abras bien los ojos en torno a lo que está sucediendo hoy mismo: los fantasmas que fueron inflados en días pasados, se desvanecerán con la luz que se enciende gracias a la responsabilidad expresada por cada ciudadano: ahora nos corresponde hacer valer la realidad, ahora es momento que nadie te espante ni con el petate del muerto…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

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