Opinión

Ángelus dominical: Los errores que nos acompañarán todos los días

ES MUY CIERTO QUE desde que el hombre es hombre y el mundo es mundo, herrores y orrores tienen cabida en cada lugar donde nos paramos aunque sea solo para asomarnos unos instantes; también es cierto que los aciertos y bellezas nos acompañan a donde vamos, pero no suelen hacer tanto ruido ni causar tanta incomodidad…

SI AHORA MISMO puedes leer cuanto escribo, y cuentas -¡por supuesto!- con la posibilidad de respaldar o rechazar, de analizar y criticar cuanto comento, también es resultado de una larga cadena de esfuerzos que llevaron a la victoria y de fracasos que favorecieron la corrección…

PERO CUANDO TALES victorias nos condujeron a la soberbia y cuando equivocadamente nos empantanamos en nuestros fracasos, seguramente empezamos a despreciar a los demás y a verles cara de culpables de las propias pifias; seguimos imaginando que por comer un fruto prohibido seremos como dioses y que matando al hermano se acabaran nuestras frustraciones…


TRES PÁRRAFOS ESCRITOS y en ellos notarás que sigo asombrado y espantado, medio filosófico y medio atolondrado; atribuyo la causa de mis desvaríos a lo agitado y especial de acontecimientos recientes: de seísmos inesperados a terremotos políticos previsibles, de riadas de temporal alterado a encharcamientos ideológicos programados, de triquiñuelas jurídicas habituales a efugios y amaños consuetudinarios de la hacienda pública, ¡uf!…

ERRORES Y HORRORES, lo mismo que triunfos y aciertos nos acompañarán todos los días de la vida, el detalle está en que ni nos dejemos espantar con el petate del muerto (finalmente ya se murió), ni nos vayamos con la finta de que “no pasa nada, yo me lo sé”…

DIRÉ ALGO QUE tal vez suene exagerado pero sí lo es: las metidas de pata que tenían los cavernícolas les costó la vida a los cavernícolas que la metieron (y dígase lo contrario de sus aciertos), pero los traspiés y barbaridades que cometemos los civilizados afectan más allá de lo individual, y ya no solo se escriben con mayúsculas, ¡son necesarias cursivas, comillas, negritas y casi hasta les dedicamos un óscar para subrayar su crasitud!…

ME UNO A LA PENA de quienes perdieron a sus familiares en las inundaciones de la semana pasada (aquí y en cualquier punto del orbe), pero también me uno a la exigencia de seguir trabajando para que cada cual haga lo que está a su alcance de modo que se puedan prever y evitar situaciones lamentables…

QUIERO IMAGINAR lo que sería de nuestro mundo si cada vez que alguien compra un nuevo celular también plantara un árbol; o si cada vez que alguien se beneficia de un hospital (público o privado, da lo mismo) de algún modo favoreciera la producción-distribución-aplicación de vacunas contra la malaria; o si cada vez que alguien adquiere una mascota también provee de alimento a un niño indígena…

CUANDO JESUS HABLA del Reino de los cielos -en la diversidad de parábolas- jamás se refiere a un estado de gozo imperturbable en el más allá, sino al esfuerzo constante y creciente por la paz y la justicia en el más acá; se refiere al proceso irrefutable e inacabable que nos conduzca a la fraternidad y la atención del más débil en el aquí y ahora; se refiere siempre a la voluntad salvadora de Dios en medio de la humanidad tan expuesta a los errores y a los horrores en cada época de la historia…

CON FECHA DEL 8 de septiembre (apenas hace unos días) los Obispos de México han publicado un mensaje que te conmino a leer con esperanza y consuelo (-¡Hey, así se llaman mis tías!, -Espera que te explique, por favor) y que nos ha de alentar a seguir buscando los valores del Reino de los Cielos…

GRACIAS A LA ESPERANZA sabemos que Dios cumplirá siempre su voluntad salvadora, a pesar de nuestros errores; gracias al consuelo nos vemos fortalecidos ante las adversidades naturales y ante nuestros horrores artificiales; de ahí que la lectura de tal documento nos podrá dar pauta para seguir buscando aciertos, para ir detrás de ideales, para seguir fomentado valores, para no quedarnos achicopalados, para no pensar que el mal tiene la última palabra, para ver que en el futuro (y también en el presente) la vida y luz vencen siempre a la muerte y la oscuridad…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México.

 

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