Opinión

Angelus dominical: la Patria que supera las fronteras

DE DOMINGO A DOMINGO, /cielito lindo, te vengo a ver/ ¿cuándo será domingo, cielito lindo,/ para volver?; así suena una copla del “segundo himno nacional”, canción que se oye en estadios de futbol y otras competencias, el mismo que tantos extranjeros cantan para ponerse en sintonía afectiva con mexicanos, y ¿cómo no recordar tales versos si estamos en el mes de la Patria?…

QUIERO ADVERTIR para que nadie tome el tema de la Patria en sentido nocivo, obsceno, retrógrado, obtuso, negruzco, ni convenenciero, porque es muy común enarbolar una bandera para descalificar al resto, asumir una postura para despreciar las otras, colocarse en un punto de vista y argumentar que todos los demás están para llorar (o que tiene otros datos)…

COMER CHICHARRÓN será nocivo si ya es como como medio kilo el que te zampaste; comer chicharrón resulta obsceno cuando lo haces por competencia, apuesta o desafío; comer chicharrón viene a ser retrógrado si no lo combinas con una ensalada o verduras –es decir: con equilibrio-; comer chicharrón como necio te hará más terco de lo obtuso que ya has de ser, comer chicharrón por comer chicharrón no te hará más prieto, pero revelará oscuras intenciones que ciertamente no quieres tener; y comer chicharrón sólo porque está de oferta puede ser mala conveniencia…

VALGA LO DICHO sobre el chicharrón para ejemplificar lo dicho sobre la Patria; y de la Patria hemos de hablar en tono constructor, con apertura, con altas y nobles miras sin ningunear ni retar a ningún otro pueblo; hablar de la Patria nos ha de colocar en perspectiva panorámica y en aceptación de la historia y valores propios; no vale poner a la Patria como pretexto, ni justificación de qué, ni como modelo para nadie; tampoco vale poner intereses torcidos o juegos bajo la mesa con el argumento de ser mexicanos, ¡no!…

AUNQUE PAREZCA un sin-sentido, diré que mi Patria supera las fronteras geográficas, pues donde hay un ser humano –mexicano o no- que valore mi nación, hasta allá mismo se extiende mi Patria; y aunque parezca OTRO sin-sentido, diré que mi Patria también abarca y abraza a quienes albergan ideales de libertad, de justicia, de fraternidad, de respeto, de amor por la vida, de superación y de colaboración honesta…

¿ACASO NO SENTIMOS como mexicanos a los rescatistas japoneses que vinieron a ayudar en los sismos del 85 y del 17?; ¿o qué no late el mismo corazón mexicano en los miles y miles de inmigrantes libaneses, españoles, argentinos, angoleños, chinos, alemanes, hindúes, que casi se han tatuado genéticamente el amor e identidad que nos da este bendito suelo?…

ME PERDONAN PERO ahí les va el tercer sin-sentido de esta ocasión (no se preocupen, aquí no cabrá una docena): quien de verdad se dice mexicano debe identificarse como habitante y ciudadano de este mundo, como responsable y cercano a cualquier otro ser humano (negro, amarillo, rojo, blanco, joven o viejo, rural o urbano), quien se diga mexicano auténtico no puede sino compartir lo poco o mucho que posee: su experiencia, su amistad, sus talentos y habilidades, su cultura e historia, sus colores y sabores, sus ritmos y fantasías, sus ideales y hasta sus propios contrasentidos, ¡sí, señor!…

DESDE ESTAS LÍNEAS discretas saludo y felicito a tantos compatriotas que en otras latitudes han proyectado en lo concreto y preciso, lo que anhelamos en lo general y a veces confusamente; y también felicito a quienes han llegado de otras naciones y han arraigado con mayor enjundia que si fueran propios, a quienes ya son más mexicanos que el mismito mole…

YO A LAS MORENAS QUIERO /desde que supe, desde que supe /que morena es la Virgen de Guadalupe, de Guadalupe; así cantan otros versos y me sirven para el cuarto y último sin-sentido de este día: Si María de Nazaret tomó nuestros rasgos, ¿no será que su Bendito Hijo también quiso hacerse mexicano?…

NO, NO, QUE NADIE se ponga iridiscente ni tornasolado porque más que una patria terrena, Jesús nos vino a adelantar una Patria Eterna, y nos permite ahora tener identidad, historia y cultura, para que desde aquí ensayemos y nos dispongamos a donde ya no habrá fronteras ni aduanas, donde serán obsoletos pasaportes y banderas…

YA QUE ESTAMOS en ambiente de fiestas patrias, concluyo como empecé –cantando- y lo hago escuchando la interpretación de Linda Ronstadt, ahora retirada y en cuyas venas corre sangre de muchos rumbos, incluso mexicana: Bajo la sombra de un árbol /y al compás de mi guitarra /canto alegre este huapango /porque la vida se acaba, /y quiero morir cantando /como muere la cigarra…

Lee: El Papa en África: Para lograr la paz es necesaria la justicia