Opinión

Angelus Dominical: 500 años de la llegada de Cortés

ERAN ESTOS DÍAS de febrero -hace 500 años- cuando Hernán Cortés llegó a la isla de Cozumel; uno de sus objetivos era rescatar a los náufragos de expediciones anteriores que, sin tanta probabilidad, estarían a la espera de no ser abandonados por sus compatriotas…

SON DOS LOS SOBREVIVIENTES que finalmente fueron encontrados: Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, el primero era clérigo que se adaptó a su nueva situación sin mestizaje alguno y terminó por ser intérprete de Cortés ante los mayas; del segundo sabemos que decidió quedarse con la familia y las costumbres que ya eran parte de su historia personal, es él –y las palabras si caben y caben bien- el primer jefe de familia netamente mestizo; terminó defendiendo la cultura, la tierra y la estirpe que asumió, muy en contra de la patria, la raza, la fe y la sociedad que conoció en su juventud…

ME HUBIERA GUSTADO mucho que instancias oficiales de cultura, de historia, de educación -y otras afines- abordaran los hechos sucedidos hace medio milenio para seguir asimilando lo que somos en nuestro origen e identidad; tal vez la austeridad republicana no tenga contemplado “despilfarrar” recurso alguno –ni material ni humano- en esos rubros, y ojalá que la tal “austeridá” no sea recortar ideas, olvidar el pasado y casi evitar un futuro mejor y más amplio…

POCO SE HA VISTO en los medios de comunicación nacional de lo que se ha hecho en ambientes más locales: el año pasado Tabasco recordó el 5o Centenario de los primeros contactos entre dos mundos, también el año pasado hubo una conmemoración de lo que está registrado como la primera Misa en tierra continental: fue en Cozumel y me pareció́ celebración muy discreta incluso por parte de la Iglesia…

ESTOY BUSCANDO y veo que una revista que va de lo literario a lo político cruzándose en el cine y la economía con el arte y la historia, aborda en su temática de febrero los acontecimientos que refiero; no obstante, sigue haciendo falta que la efeméride no pase tan a la sombra, pues corremos el peligro de no asimilar el pasado –en el mayor equilibrio posible- y entonces volver a llorar por lo que nunca fue, o de lamentarnos porque sí sucedió, pero no tan bien como lo hubiéramos querido…

MAL HACEMOS al “celebrar” –aunque sin contenido ni fondo- lo que al final no resulta ser sino pantalla para proyectar mitos o leyendas (que si los Niños Héroes, por ejemplo); y mal hacemos en olvidar los acontecimientos y personas que finalmente marcaron nuestra historia, aunque nos sigan resultando dolorosos o incomprensibles…

NO ESTOY A FAVOR de que se exageren medios para “celebrar” lo se ha convertido en pretexto de fiesta o asueto (¿una batalla en Puebla?) pero al mismo tiempo insisto en datos que no se pueden ignorar como si de inexistentes se tratara (a la pobre Malinche la hemos “malincheado” que da pavor)…

LA VILLA DE SANTA MARÍA de la Victoria (en territorio de Tabasco) ya desapareció hace siglos, pero fue el lugar en donde los españoles asentaron y fundaron la primera población formal y netamente -digámoslo así- en suelo nacional de la nueva situación…

LA RAZÓN DEL TÍTULO de “Santa María de la Victoria” es resultado de dos vertientes: por una parte fue el 25 de marzo (1519) cuando los peninsulares ganan la primera batalla en tierra firme, y –segundo- es el día en que por siglos se ha celebrado la Anunciación del Ángel a la Virgen María…

UN MES MÁS TARDE (coincidiría la fecha con el Viernes Santo), el conquistador llega a las cercanías de lo que hoy es el puerto de Veracruz, y de ahí deriva su nombre: por la Verdadera Cruz de Nuestro Señor Jesucristo…

LE MANDO UN SABROSO aplauso a la Arquidiócesis de Tlalnepantla y en particular a las autoridades de la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios, que ha decretado un año jubilar (desde el pasado 14 de febrero) para celebrar la imagen de la Virgen María traída directamente por don Hernán Cortés, y que con el tiempo recibió el mote de La Generala, pues “presidiría” a los ejércitos realistas en la guerra de independencia…

OJALÁ QUE SUPEREMOS posiciones de bandos, de contrincantes, de opuestos y enemigos irreconciliables, pues aunque anden señalando que “no habrá represalias”, que “no caeremos en provocaciones”, si los hechos son para levantar su dedo condenatorio y levantar la línea imaginaria que separa a fifís de chairos, o para indicar dónde comienza su auto-aprobación al tiempo que validan su condena del diferente: por ese camino poco se abona a un futuro en paz…

POR CIERTO: ¿QUIÉN andará por aquí dentro de 500 años para que se acuerde de lo que hoy estamos haciendo?; me avisan.