Vida Parroquial

Rectoría de Cristo Rey, la Iglesia misionera en Iztapalapa

Un grupo de 8 personas vive las palabras del Papa: que la Iglesia salga a las calles a buscar a los feligreses
Rectoría de Cristo Rey

En la Rectoría de Cristo Rey saben que para llevar el mensaje de Dios es necesario salir del templo, por ello, su grupo misionero recorre cada semana las calles de Iztapalapa y comparte la oración con los vecinos de las colonias cercanas.  

El templo, construido por los Misioneros Oblatos de María Inmaculada hace más de 40 años, atiende un territorio bastante amplio que abarca las colonias Polvorilla, Extensión Polvorilla, el Triángulo y Mixcoatl de Iztapalapa.

Pero cuando el padre Rafael Gómez llegó a la Rectoría de Cristo Rey, se dio cuenta que, aunque las colonias aledañas eran muy numerosas, muy poca gente se acercaba a la iglesia.

Desde entonces sintió el deseo de formar un grupo misionero que interactuara con la comunidad, el cual se formó y comenzó a tener actividades desde el año pasado.

“Está integrado por ocho personas pero queremos que se incremente porque no nos es suficiente”, comenta el padre.

La iglesia misionera de Iztapalapa

#VidaParroquial En esta parroquia, un grupo de 8 personas vive las palabras del Papa Francisco: la Iglesia debe salir a las calles a buscar a los feligreses. Conoce la historia de la Rectoría de Cristo Rey en nuestra edición impresa de este domingo.

Publicada por Desde la Fe en Viernes, 23 de noviembre de 2018

Los integrantes de este grupo recorren las calles con un megáfono, tocan a las puertas de los vecinos y realizan oración con los feligreses. “Ha habido personas que hace tres años encontré en una situación de crisis de fe; sin embargo, a través de la misión, hemos visto cómo han cambiado, y ahora son gente muy cercana a la iglesia”, dice.

El padre asegura que para su comunidad es de gran importancia llevar el mensaje de Dios a todos, y está muy consciente de las ideas del Papa Francisco: la Iglesia no debe acostumbrarse a ser una Iglesia inmóvil y esperar a que los hermanos se acerquen a ella. La Iglesia debe salir a buscarlos, objetivo que guía cada una de las misiones que realizan.  

“Hay algunas personas que, cuando tocamos a su domicilio nos dicen: ‘ya era tiempo, qué bueno que la Iglesia está despertando, necesitábamos algo así’, y eso nos motiva”.

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