Vida Parroquial

San Vicente Ferrer, el semillero de catequistas

Una de las grandes fortalezas del templo son sus formadores, en su mayoría padres de familia.

Primero la comunidad y luego yo, esa es la premisa desde hace 15 años del padre José Luis Herrera de la parroquia de San Vicente Ferrer, en San Pedro de los Pinos, en la alcaldía de Benito Juárez.

“Evangelizar es mi primer reto. Cuando llegué a esta parroquia estaban organizados de una manera tradicional, es decir, lo que el padre decía; cuando llegué, les dije que trabajaríamos como equipo, porque todos conformamos la Iglesia”, comenta.

El padre Herrera, quien está a punto de terminar su servicio como párroco en esta iglesia, comenta que uno de sus mayores logros ha sido el trabajo con los laicos, entre ellos los papás que acompañan a sus hijos en la catequesis para la Primera Comunión.

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A través de su formación en el catecumenado, como se llama a la catequesis para adultos, muchas personas se han comprometido en la fe. “Para mí, los pilares más fuertes son la catequesis familiar, la catequesis de niños y la enseñanza de la Biblia”, detalla.

Altar de la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

Altar de la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

Asegura que su especialización como biblista le ha dado las bases para vivir y transmitir a los fieles cuál es el objetivo de la vida cristiana: el servicio hacia los demás, orientado a los más necesitados.

Escuela de niños y adultos

Los laicos han sido una parte fundamental para que en la Parroquia de San Vicente Ferrer se le otorgue importancia a la formación de catequistas.

“Para fortalecer la catequesis es necesario comenzar con un catecumenado, pues no puedes esperar que alguien hable bien de Jesús y predique sus enseñanzas con pasión, si no lo conoce y tiene una verdadera conversión en su vida”.

En San Vicente Ferrer hay 14 catequistas, y ellos “han salido del grupo de los papás que acompañan a sus hijos en la formación para hacer su Primera Comunión”, señala Cristian Espinoza, asistente administrativo de la parroquia.

El movimiento de la Catequesis Familiar en México nació en 1963, cuando un grupo de mamás, queriendo vivir mejor la Navidad, se reunieron con sus hijos a profundizar en el sentido de esta fecha. Tras ello, los hijos pidieron continuar con estas reuniones, lo que llevó a estas mamás a prepararse y buscar un método y un sistema que las ayudara a conocer más a Jesús.

Imagen de la Virgen de Guadalupe en la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

Imagen de la Virgen de Guadalupe en la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

Así nació lo que en un principio se llamó “Catecismos Maternales” y que años más tarde fue el movimiento Familia Educadora en la Fe.

“Empezó siendo una catequesis dirigida a los niños, pero se descubrió que su mayor riqueza es la Catequesis de Adultos que lleva a una conversión familiar”, comenta Cristian Espinoza.

La fiesta

La fiesta parroquial de San Vicente Ferrer será este 4 de abril. En punto del medio día habrá una conferencia sobre san Vicente Ferrer, el gran luchador y predicador del catolicismo. Y el 5 de abril se llevará a cabo una Misa solemne también a las siete de la noche.

El padre Herrera asegura que la fiesta generalmente es sencilla.

“No acostumbramos a hacer una fiesta tipo kermés, porque creo que es un despilfarro de dinero, prefiero usarlo para la catequesis, el mantenimiento del templo o para otras cosas en pro de la comunidad de la parroquia”.

Historia del templo

San Vicente Ferrer fue construida por iniciativa de los frailes dominicos. El proyecto quedó a cargo del arquitecto Arnulfo Cantú y se terminó la obra en abril de 1922. Posteriormente se le agregó la alta torre de la fachada principal.

Fachada de la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

Fachada de la parroquia de San Vicente Ferrer. Foto: Ricardo Sánchez

El templo destaca por su fachada de estilo neobarroco en obra de cantera y ladrillo flanqueado por dos pares de pilastras corintias, las cuales sostienen un entablamento que sirve de base al nicho de la parroquia.