Vida Parroquial

El templo de Santa Catarina está cerrado pero la fe sigue viva

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El templo de Santa Catarina está cerrado pero la fe sigue viva

 Visitar a los enfermos en casa para llevarles alivio es sólo una de las labores de la comunidad, que mantiene la fe viva pese al cierre de su templo.

La Parroquia de Santa Catarina Virgen y Mártir es una de las más antiguas de la Ciudad de México. De acuerdo con su archivo histórico, el primer bautizo del que se tiene registro data de 1568. Hoy, la parroquia se encuentra cerrada, consecuencia de falta de mantenimiento y del sismo del 19 de septiembre, sin embargo, sus actividades continúan.

Este templo fue testigo del bautizo del General Mariano Matamoros, benemérito de la Patria y héroe de la Independencia de México, además de que albergó la imagen original de la Virgen de Guadalupe el 14 y 15 mayo de 1634, luego de que una fuerte inundación obligara a que se sacara de Basílica.

El párroco del templo, el Padre Jaime Paredes Cruz, explica que, tras el sismo, los daños orillaron a Protección Civil a cerrar el acceso a la parroquia, sin embargo, recuerda que ya estaba deteriorada por la humedad.

“Viene el temblor y viene el desánimo. Me tocó acompañar, escuchar a la comunidad porque añoraban mucho los tiempos en que la parroquia estaba abierta”, recuerda.

La reparación, a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tomará al menos dos años más, por lo que el padre y la comunidad han decidido continuar pese a la adversidad.

Las Misas dominicales nunca se suspendieron. En un inicio, se organizaban en la explanada de República de Brasil y fue la misma comunidad la que se organizó para conseguir una carpa que cubriera del sol a los feligreses. Hoy, se celebran sobre República de Nicaragua y asisten entre 60 y 70 personas cada domingo.

Además, la comunidad de la Parroquia de Santa Carina organiza visitas a los domicilios de enfermos o familias en situación difícil, quienes reciben al Santísimo en su casa.

“Dios está presente, incluso con el cierre del templo. Creemos que Dios nos ha mantenido y ahí estamos: con un ánimo muy constante que nos da la fe”, comentó el párroco.

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