Santa Ana de Beaupré, la joya de turismo religioso en Canadá

En su Viaje Apostólico, el Papa presidió Misa en el Santuario de Santa Ana de Beaupré, en la Ciudad de Quebec.
El Santuario es el segundo lugar de peregrinaje más antiguo en América del Norte
El Santuario es el segundo lugar de peregrinaje más antiguo en América del Norte

En su Viaje Apostólico a Canadá, el Papa Francisco celebró Misa en el Santuario de Santa Ana de Beaupré, situado a unos 20 minutos del centro de la ciudad de Quebec.

Este templo es uno de los más visitados por peregrinos del país debido a que es considerado un lugar donde santa Ana, la madre de la Virgen María, intercede por curar a los enfermos y ayudar a los necesitados.

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Además es el segundo lugar de peregrinaje más antiguo en América del Norte con más de 350 años de historia y cada 26 de julio, fiesta litúrgica de la santa, acuden cientos de miles de peregrinos.

El origen del santuario de Santa Ana de Beaupré

Los primeros habitantes de las colinas de Beaupré edificaron sus casas aquí en 1650, debido lo fértil del terreno y entre las primeras decisiones que tomaron fue construir una iglesia dedicada a Santa Ana.

La construcción del ahora santuario comenzó en 1658, está hecho en forma de cruz y ha sido reconstruido en tres ocasiones, su arquitectura es estilo neorománica, neogótica y normanda. Cuenta con esculturas, vitrales y figuras religiosas. En el pináculo está la estatua de Santa Ana que fue salvada de un incendio en 1922, hecha de piedra maciza y adornada con diamantes y rubíes. Las puertas principales son de cobre y representan muchas escenas evangélicas.

La imagen de Santa Ana cargando a la Virgen María. Foto: Alain Pierre.

La imagen de Santa Ana cargando a la Virgen María. Foto: Alain Pierre.

Un lugar muy visitado por los enfermos

En el actual santuario dos pilares cerca de la entrada están llenos de muletas, bastones, y otros objetos y signos de discapacidad que han sido dejados por cada peregrino que ha pedido por su salud y ha recibido respuestas milagrosas.

La tradición inició cuando un colono llamado Louis Guimont, quien sufría de grandes dolores en la espalda, a pesar  de ello cargó con tres piedras para colocarlas en los cimientos de lo que sería la iglesia. Al final comprobó que sus dolores habían desaparecido por completo.

En la parte de arriba del santuario se encuentra el convento de los Redentoristas, mismo que fue abandonado a finales del siglo XX, y declarado como patrimonio histórico en el año 2001.

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