¿Sabes quién fue el primer Papa en la historia que renunció al cargo?

Cada 19 de mayo la Iglesia recuerda a este Papa y santo que cambió la historia.

Cada 19 de mayo celebramos a un Papa que cambió la manera en que se concebía el cargo. San Celestino V tuvo un breve Pontificado de tan solo cuatro meses en el año 1294. Él sentó los antecedentes para que un Santo Padre pudiera renunciar a su cargo, como ocurrió con el ahora Papa Emérito Benedicto XVI.

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San Celestino V, ermitaño del desierto

Celestino V es uno de los santos de la Iglesia. A los 17 años ingresó con los benedictinos y aunque fue ordenado sacerdote, su recogimiento espiritual le llevó a ser ermitaño en el desierto del monte Maiella, en Italia.




Cada año guardaba cuatro períodos penitenciales de 40 días y varios frailes quisieron imitar su forma de vida, por lo que fundó la orden de los Celestinos que fue aprobada en 1264 por Urbano IV.

Él fue electo Papa en julio de 1294; habían pasado dos años y tres meses de la muerte de Nicolás IV, su antecesor. Los cardenales no se ponían de acuerdo. Los fieles de la Iglesia estaban inquietos, y por sugerencia de Carlos II de Anjou, los cardenales pusieron su mirada en este humilde religioso.

¿Por qué renunció?

Fue coronado Papa, pero el 13 de diciembre, renunció a su elección argumentando “su deseo por humildad, por una vida pura, por una conciencia inmaculada, las deficiencias de su fortaleza física, su ignorancia, la perversidad de la gente y el anhelo de su vida anterior”.

Tras su renuncia, él se regresó a su vida como ermitaño donde se sentía pleno, y vistió de nuevo su humilde hábito. Mucha gente se opuso a su renuncia, pero su resolución era irrevocable.

Los cardenales anunciaron un nuevo cónclave y a los 9 días eligieron a Bonifacio VIII, quien hizo regresar a Roma a su antecesor, ahora ataviado como ermitaño, y fue confinado en una celda del castillo de Fumore, donde murió 9 meses después, el 19 de mayo de 1296.

Clemente V lo declaró santo en 1313. Por lo general lo representan con corona pontificia, y sosteniendo con una mano a la Iglesia.

 

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