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¿Quién fue el “judío errante” y qué relación tiene con Jesús?

El "judío errante" ea una leyenda medieval que ha perdurado por siglos. Conoce su origen y cómo este personaje se incorporó al Viacrucis.

1 abril, 2026
¿Quién fue el “judío errante” y qué relación tiene con Jesús?
¿Quién fue el “judío errante”? Conoce el origen de esta leyenda medieval y su relación con la Pasión de Jesús. Foto: Especial

A lo largo de los siglos, la tradición popular europea dio forma a diversas leyendas inspiradas en la Pasión de Cristo. Una de las más conocidas es la del llamado “judío errante”, un personaje que, según estos relatos, fue condenado a vagar por el mundo como consecuencia de su actitud ante el sufrimiento de Jesús.

Esta figura, aunque no forma parte de la enseñanza bíblica, ha perdurado en el imaginario colectivo y, en algunos casos, incluso aparece en representaciones del Vía Crucis o en expresiones populares relacionadas con la culpa y el arrepentimiento.

¿Cuál es el origen del “judío errante”?

La figura del “judío errante” surge del folclore europeo medieval y no tiene fundamento en los Evangelios. Sin embargo, algunos elementos de la leyenda parecen inspirarse en pasajes como los del Evangelio según Evangelio de San Juan, donde se narran distintas reacciones humanas ante el sufrimiento de Jesús: desde la compasión hasta la indiferencia o el rechazo.

Una de las primeras más famosas de esta leyenda fue escrita en 1228 por el monje benedictino inglés Mateo París. En su relato, el protagonista se llamaba Cartáfilo y era portero de un pretorio romano, encargado de custodiar el lugar donde se ejecutaría la sentencia contra Jesús.

Según esta versión, cuando Jesús caminaba hacia el Gólgota, Cartáfilo lo golpeó y lo obligó a continuar. Entonces, Jesús le habría dicho que Él iba hacia su muerte, pero que Cartáfilo caminaría sin descanso hasta el fin de los tiempos.

El relato continúa afirmando que, tras la muerte de Cristo, Cartáfilo se arrepintió, se convirtió al cristianismo, tomó el nombre de José y comenzó una vida errante como signo de penitencia.

El judío errante fue condenado a vagar como consecuencia de su actitud ante el sufrimiento de Jesús. Foto: Especial

Las distintas versiones de la leyenda

Como ocurre con muchas tradiciones populares, la historia fue transformándose con el tiempo. En algunas versiones, el personaje es un hombre que se negó a darle agua a Jesús; en otras, aparece con nombres como Buttadeus, Juan de Espera en Dios o Giovanni Servo di Dios.

También existen relatos que lo identifican con Malco, el siervo del sumo sacerdote que participó en la detención de Jesús en el Huerto de los Olivos.

Más adelante, surgió la figura de Ahasvero, un zapatero que, según la leyenda, negó a Jesús un momento de descanso mientras pasaba cargando la cruz frente a su casa. Ante esto, Jesús le habría dicho: “Tú también caminarás hasta el fin de los siglos”.

¿Por qué se popularizó la historia del judío errante?

Durante la Edad Media, especialmente a partir del siglo XIII, estas narraciones comenzaron a difundirse ampliamente en Europa, adquiriendo distintas formas según el contexto cultural.

Sin embargo, es importante comprender que, a partir del siglo XVI, la leyenda también se vio influida por contextos históricos marcados por prejuicios y tensiones sociales hacia comunidades judías. En ese periodo, muchas de estas historias se interpretaron de manera que reforzaban estereotipos negativos, lo cual no corresponde al mensaje del Evangelio.

Por ello, hoy es fundamental leer estas tradiciones con sentido crítico, reconociendo su carácter legendario y evitando interpretaciones que puedan generar división o señalar colectivamente a un pueblo.

La aparición del judío errante en el Vía Crucis

De forma paralela, se desarrolló la práctica del Vía Crucis, una meditación sobre la Pasión de Cristo que invita a los fieles a acompañar espiritualmente a Jesús en su camino hacia la Cruz.

En algunas representaciones populares, la figura del “judío errante” se incorporó como un personaje simbólico. Sin embargo, con el paso del tiempo, la Iglesia ha insistido en centrar estas expresiones en el mensaje de amor, redención y misericordia de Cristo, evitando lecturas que atribuyan culpas colectivas.

Jesús no entregó su vida por un solo grupo, ni por un momento específico de la historia: murió por toda la humanidad. Desde la Cruz, sus palabras no fueron de condena, sino de perdón: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.