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Por qué orar te ayuda a cumplir tus propósitos de Año Nuevo

No olvides que la oración es la fuerza vital de todo propósito.

31 diciembre, 2018
Por qué orar te ayuda a cumplir tus propósitos de Año Nuevo
La oración puede surgir desde el reclamo o la tristeza: Dios escucha incluso el clamor del corazón roto. Foto: Especial

** Esta nota se actualizó el 29 de diciembre de 2025

Al finalizar un año, muchas personas hacen una lista de propósitos para el siguiente: ponerse en forma, viajar, cambiar de trabajo o adquirir un bien material. Sin embargo, rara vez aparece uno esencial: orar, a pesar de que la oración es el impulso vital de todo proyecto auténtico y una fuerza que da rumbo, sensatez y constancia a cualquier propósito de Año Nuevo.

Sobre este tema reflexiona, en entrevista para Desde la fe, el padre José Fernando Casillas, secretario nacional del Apostolado de la Oración, quien subraya que planear la vida sin Dios es como “poner a flote un barco sin dirección”.

Propósitos sin Dios: planes que se agotan rápido

El sacerdote explica que muchos propósitos de Año Nuevo se centran únicamente en lo personal y suelen estar motivados por una emoción pasajera. “No es que sean malos —aclara—, pero cuando no se disciernen desde la voluntad de Dios, se diluyen con facilidad”.

Planear sin oración —añade— es olvidar para qué ha sido creado el ser humano:

  • Para la alabanza, entendida como el cuidado de la creación.
  • Para la reverencia, es decir, poner la propia vida al servicio del Señor.
  • Para el discernimiento, que implica tomar decisiones buscando siempre el bien del prójimo.

La oración cristiana, afirma, se sostiene en dos pilares fundamentales: el contacto con el propio interior y la conexión responsable con la realidad que nos rodea.

Orar no excluye metas personales, las ordena

Ponerse en forma o procurar el bienestar personal es válido, reconoce el P. Fernando; sin embargo, advierte que estas metas no pueden convertirse en fines absolutos. “Si lo hacemos, corremos el riesgo de desatender nuestras responsabilidades con los demás, nuestras obras de caridad y nuestro compromiso como comunidad”.

La oración diaria ayuda a ordenar las prioridades y a integrar los deseos personales dentro de un proyecto de vida más amplio, donde Dios y el prójimo ocupan un lugar central.

Cómo orar en medio del ritmo acelerado de la vida

Uno de los obstáculos más comunes para orar es la falta de tiempo. No obstante, el sacerdote asegura que no se requieren largos momentos de silencio, sino disposición interior.

“Basta rumiar una frase breve —explica—, por ejemplo: ‘Bendito el que viene en nombre del Señor’. Esa sola oración puede ayudarnos a mirar al que está a nuestro lado: quizá una persona necesitada, triste o sola. Dios nos habla a través de esa realidad concreta”.

Así, de oración en oración, el corazón comienza a arder, como ocurrió con los discípulos de Emaús.

Orar siempre es ganar

Algunas personas consideran que orar es perder el tiempo porque no genera resultados medibles. Frente a ello, el P. Fernando ofrece una comparación sencilla: “Cuando una madre mira dormir a su hijo, o cuando un joven envía un mensaje a la persona que ama, tampoco hay una ganancia cuantificable, pero nadie diría que eso es perder”.

La oración, concluye, es ganar siempre: es llenar la vida de Dios y recibir la fuerza necesaria para sostener cada propósito del Año Nuevo, incluso cuando la motivación inicial se apaga.



Autor

Editor de la revista Desde la fe/ Es periodista católico/ Egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Facultad de Estudios Superiores Aragón.