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¿Cuáles son los lugares litúrgicos dentro de la Iglesia y cuál es su significado?

Conoce los principales lugares litúrgicos dentro de una iglesia católica, cuál es su función y el significado espiritual que tiene cada uno de ellos.

POR  Jorge Reyes
8 enero, 2026
¿Cuáles son los lugares litúrgicos dentro de la Iglesia y cuál es su significado?
Los lugares litúrgicos ayudan a expresar la fe y la reverencia debida a los misterios sagrados. Foto: Especial

En la Iglesia católica, cada elemento al interior de un templo, sea una iglesia, parroquia y catedral, tiene un significado profundo y una función específica dentro de la liturgia; de esta manera, los lugares litúrgicos no son simples espacios arquitectónicos, sino signos visibles del misterio que se celebra en la Eucaristía y en los demás sacramentos.

De acuerdo con las normas establecidas por la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) y otros documentos del Magisterio, estos lugares litúrgicos ayudan a expresar la fe y la reverencia debida a los misterios sagrados.

A continuación, te explicamos cuáles son los principales lugares litúrgicos dentro de una iglesia y cuál es la función de cada uno de ellos.

El altar: centro del sacrificio eucarístico

El altar es el lugar litúrgico más importante dentro de un iglesia, parroquia y catedral, pues representa a Cristo mismo, piedra viva sobre la cual se edifica la Iglesia. De acuerdo a lo establecido en la Instrucción General del Misal Romano (n. 296-308), en él se realiza el sacrificio eucarístico, es decir, la actualización del sacrificio de Cristo en la Misa.

El altar debe estar fijo y consagrado, construido de piedra o material digno, y colocado de modo que sea el centro de la atención de los fieles, y sobre él se colocan el mantel, el misal, los cirios y la cruz del altar durante la celebración.

El numeral 299 de la IGMR establece que se debe construir “el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo, lo cual conviene que sea posible en todas partes. El altar, sin embargo, ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles”.

El altar representa a Cristo mismo, piedra viva sobre la cual se edifica la Iglesia. Foto Desde la fe.

La sede: signo de la función de presidir

La sede es el lugar donde se sienta el sacerdote celebrante y representa su función de presidir la asamblea en la persona de Cristo Cabeza y, según se establece en la IGMR (n. 310), desde la sede el sacerdote dirige la oración, invita al pueblo y proclama la bendición final.

Es importante señalar que como la sede del sacerdote celebrante significa su ministerio de presidente de la asamblea y de moderador de la oración, el lugar más adecuado para colocarla es vuelta hacia el pueblo, al fondo del presbiterio, a no ser que la estructura del edificio u otra circunstancia lo impidan, pero no se debe confundir con el altar o con el ambón.

El sitio web Liturgia Papal indica que en la catedral de cada diócesis, en vez de una sede hay una cátedra, signo del magisterio y de la potestad del pastor de la Iglesia particular, y signo de la unidad de los creyentes en la fe que el obispo anuncia como pastor de su grey.

Precisa que de acuerdo con el Ceremonial de los Obispos, en los numerales 47 y 174, en la cátedra sólo puede sentarse el obispo diocesano, pero este puede permitir que otro obispo se siente en ella.

Desde la sede el sacerdote dirige la oración, invita al pueblo y proclama la bendición final. Foto Desde la fe.

El ambón: mesa de la Palabra

El ambón es el lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios durante la liturgia, es decir, este sitio representa la mesa de la Palabra, así como el altar representa la mesa del Sacramento.

En el ambón se leen las lecturas bíblicas, se proclama el Evangelio y se realiza la homilía, así por su dignidad, debe ser un lugar elevado, fijo y reservado exclusivamente para la proclamación de la Palabra, no para otros avisos o lecturas profanas, precisa el IGMR en su numeral 309.

Actualmente, señala Liturgia Papal, se prevé que el ambón esté en el presbiterio o en un lugar cercano a él, y que sea fijo y no un simple atril portátil (IGMR 309), además de que conforme a la tradición, se coloca a la izquierda del altar, en el llamado “lado del Evangelio”, aunque no hay una norma que lo establezca así.

Según la estructura de la iglesia, el ambón debe estar colocado de tal manera que los ministros ordenados y los lectores puedan ser vistos y escuchados convenientemente por los fieles.

“Desde el ambón se proclaman únicamente las lecturas, el salmo responsorial y el pregón pascual; también puede tenerse la homilía y proponer las intenciones de la Oración universal. La dignidad del ambón exige que a él sólo suba el ministro de la Palabra”, precisa el IGMR.

En el ambón se leen las lecturas bíblicas, se proclama el Evangelio y se realiza la homilía. Foto Desde la fe.

El sagrario: presencia permanente de Cristo

El sagrario o tabernáculo es el lugar donde se reserva la Eucaristía fuera de la Misa, para que se lleve a cabo la adoración de los fieles y la comunión de los enfermos. Contiene el Santísimo Sacramento en el copón o en la píxide.

La Instrucción Eucharisticum Mysterium (n. 54) establece que el sagrario o tabernáculo debe estar ubicado en un lugar noble, visible, adornado y apto para la oración, con una lámpara encendida de manera permanente como signo de la presencia real de Cristo.

Según se señala en el numeral 314 del IGMR, “el tabernáculo debe ser uno solo, inamovible, elaborado de materia sólida e inviolable, no transparente y cerrado de tal manera que se evite al máximo el peligro de profanación”.

Del mismo modo, en el numeral 315 se indica que es conveniente “que en el altar en el que se celebra la Misa no haya sagrario en el que se conserve la Santísima Eucaristía”, por lo que es preferible que el tabernáculo, se coloque de acuerdo con el parecer del Obispo diocesano:

  • O en el presbiterio, fuera del altar de la celebración, en la forma y en el lugar más conveniente.
  • O en alguna capilla idónea para la adoración y la oración privada de los fieles, que esté armónicamente unida con la iglesia y sea visible.
El sagrario es el lugar donde se reserva la Eucaristía fuera de la Misa, para que se lleve a cabo la adoración de los fieles. Foto Desde la fe.

La credencia: apoyo para los objetos litúrgicos

La credencia es una pequeña mesa ubicada cerca del altar, donde se colocan los objetos y elementos necesarios para la celebración eucarística, como el cáliz, la patena, el purificador, el vino y el agua.

Durante la Misa, los acólitos o ministros acercan estos elementos desde la credencia al altar, y al final de la celebración los devuelven. Su función es práctica, pero su presencia contribuye al orden y al respeto dentro de la liturgia.

La credencia debe situarse del lado derecho del sacerdote, pues por este lado es que se le acerca el cáliz, las vinajeras y el lavabo. Situarla del otro lado hace el camino más largo para los acólitos, generando que deban cruzarse por la espalda del celebrante. Es conveniente cubrirla con un mantel durante las celebraciones.

Para la Santa Misa, establece el inciso c del numeral 118 del IGMR, en la credencia se coloca el cáliz preparado con un purificador, la patena con una o varias hostias, la palia, el corporal doblado que puede ponerse en una carpeta, el aguamanil, la jofaina y la toalla, la campanilla, la bandeja de la comunión, el copón y las vinajeras.

La presencia de la credencia contribuye al orden y al respeto dentro de la liturgia. Foto Especial.

El baptisterio: fuente del nuevo nacimiento

El baptisterio es el espacio destinado a la administración del sacramento del Bautismo y generalmente se encuentra cerca de la entrada del templo, para simbolizar que por el Bautismo se ingresa a la vida cristiana y a la comunidad de la Iglesia.

Allí se encuentra la pila bautismal, donde el agua se bendice y se usa para el rito del Bautismo. Tanto el Rito para la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA 19) como en el Ritual del Bautismo de Niños (RBN 19) se precisa que en el baptisterio debe haber una pila bautismal estable, de material idóneo y distinguirse por su limpieza y estética.

Del mismo modo se establece que si se erige una nueva pila bautismal y se cuenta con la posibilidad, sería deseable que pudiera calentar el agua (RICA 30 y RBN 20) y que en donde sea costumbre, la pila bautismal debe ser lo suficientemente grande para realizar el Bautismo por inmersión de adultos (RICA 22).

El Bautisterio de la Villa de Guadalupe.
El bautisterio es el espacio destinado a la administración del sacramento del Bautismo. Foto Desde la fe.

El confesionario: lugar de reconciliación y misericordia

El confesionario es el espacio donde los fieles reciben el sacramento de la Reconciliación y este lugar puede ser un mueble cerrado o una pequeña capilla con divisiones con las que se asegure la privacidad del penitente.

La función del confesionario es facilitar el encuentro personal con Cristo, quien perdona los pecados a través del ministerio del sacerdote.

En la actualidad, el Ritual de la Penitencia recomienda que los confesionarios sean cómodos y garanticen tanto la discreción como la posibilidad del diálogo directo.

El Código de Derecho Canónigo, en su canón 964, únicamente indica que los confesionarios deben estar en las iglesias u oratorios, por lo que pueden colocarse en la nave o en otro lugar, como una capilla especial.

Añade que las conferencias episcopales son las que deben de determinar las normas relativas a su forma, pero precisa que siempre deben de contar con una rejilla, pues es un derecho de los penitentes ser confesados tras una rejilla para salvaguardar la necesaria discreción y para garantizar no revelar su identidad.

El confesionario es el espacio donde los fieles reciben el sacramento de la Reconciliación. Foto Desde la fe.

Lugares litúrgicos con gran valor espiritual

Cada uno de estos lugares litúrgicos ubicados al interior de una iglesia, parroquia y catedral —el altar, la sede, el ambón, el sagrario, la credencia, el baptisterio y el confesionario— tiene un valor teológico y espiritual que manifiesta la presencia y acción de Dios en la Iglesia.

Por ello el que los católicos conozcan su significado les ayuda a vivir con mayor profundidad las celebraciones litúrgicas y a participar con fe en los misterios sagrados.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.