El incienso en Misa no es para espantar espíritus. ¿Y entonces?

Algunas personas afectas a las limpias creen que el incienso que se quema en Misa es un ritual de purificación. ¡Que no te engañen!
Signo del incienso en misa
Signo del incienso en misa

Algunas personas, acostumbradas a ciertos ritos paganos como las limpias, creen que el incienso que se utiliza en Misa es para purificar de malos espíritus el ambiente. Creen que estos se ahuyentan con el humo, cual mosquitos. Pero entonces, ¿para qué se utiliza el incienso? Vayamos por partes.

Historia del incienso

El uso del incienso para el culto es muy antiguo. Consiste en resinas variadas que dan un perfume agradable al ser quemadas, emanando un humo blanco que permea al ambiente. En el templo de Jerusalén era clásico el rito del incienso, que se hacía en torno al Arca de la Alianza (ver Ex 30).

Sin embargo, el incienso no entra fácilmente en el culto cristiano porque en el siglo IV este signo estaba muy asociado con el culto idolátrico.




En esta época el incienso se ofrecía al emperador o a un dios pagano, y el que hacía tal acción era considerado “apóstata” (que reniega de la fe cristiana).

Por eso, en este tiempo hubo muchos mártires cristianos que dieron testimonio de Cristo, a tal grado que dieron su vida hasta la muerte, no adorando a los dioses paganos o al emperador sino al único Señor, Dios del cielo y de la tierra.

A partir de la paz de Constantina del siglo IV, a medida que desaparecía la asociación pagana del incienso, su uso fue entrando poco a poco en el ritual cristiano.

Te puede interesar: ¿Es correcto elevar las manos cuando se reza el Padre nuestro?

Simbolismo del incienso

Hay tres actos en el incienso: 1. el fuego que quema y el incienso que se consume, 2. el humo que sube e inunda el ambiente y 3. el perfume que despide.

1. El fuego que quema y el incienso que se consume

Uno de los simbolismos que guarda el incienso es la actitud de ofrenda y de sacrificio de los creyentes ante Dios. En efecto, así como el grano y el polvo aromático se quema en el fuego para el grato perfume, así la vida del creyente debe de consumirse como una ofrenda agradable a Dios.

2. El humo que sube e inunda el ambiente

Es simbolismo de la oración que hace la asamblea y que se eleva a la presencia de Dios como el humo.

Dice el libro del Apocalipsis: “Otro Ángel vino y se puso junto al altar con un badil (paleta que se utiliza para mover y recoger la lumbre en las chimeneas y braseros) de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos.” (ver Apoc 8, 3-4).

3. El perfume que despide

El incienso crea una atmósfera festiva, a la vez que le da un aire misterioso y sagrado. También expresa de manera hermosa el respeto y la reverencia hacia una persona o hacia un símbolo de Cristo o de los santos; y por último, nos recuerda que nosotros somos el “buen olor de Cristo” (ver 2Cor 2, 15).

Te puede interesar: ¿Por qué nos damos tres golpes en el pecho en el “Yo pecador”

 

Signo del incienso en misa

El incienso en la liturgia

El Misal romano sugiere el uso del incienso en los siguientes momentos de la Misa:

1. En la procesión de entrada. Va perfumando el ambiente, señalando el carácter festivo de la celebración; también indica el respeto al lugar y a los fieles cristianos que están presentes. Enseguida, quien preside la celebración inciensa el altar -que como hemos dicho antes,  representa a Jesús, el Señor- como signo de veneración.

2. En la proclamación del Evangelio: Esta práctica inició a principios del siglo IX como señal de honor, respeto y atención a Cristo, cuyas Palabras -que son vivas y actuales- va a escuchar la asamblea.

3. En el ofertorio: Se utiliza para significar la entrega de la Iglesia que, como oblación, sube como el humo del incienso ante el trono de Dios. En este momento también el celebrante y el pueblo pueden ser incensados, acto que reconoce la presencia de Cristo en el que preside y en la asamblea, cuerpo místico de Cristo.

4. En la consagración: Esta costumbre inició en el siglo XIII como adoración, acto de fe y de reconocimiento de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, por eso también se utiliza en la exposición del Santísimo Sacramento.

Te puede interesar: ¿Conoces el origen y significado de la palabra Misa? ¡Ni te lo imaginas!