Durante su vida estuvo preso 57 veces… hoy es beato

Miguel Gómez Loza fue padre de familia, luchador social y mártir de la persecución religiosa en México. Esta es su historia.
Beato Miguel Gómez Loza.
Beato Miguel Gómez Loza.

¿Has escuchado hablar de Miguel Gómez Loza? Es uno de los mártires laicos de la cristiada, padre de familia, miembro de la Acción Católica e impulsor de importantes obras sociales

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Pero su vida tiene una peculiaridad que lo hace único: estuvo en prisión 57 veces. 




¿Quién es el beato Miguel Gómez Loza?

Miguel Gómez Loza nació el 11 de agosto de 1888, en Paredones, un pueblo cercano a Tepatitlán, Jalisco; fue hijo de campesinos: Petronilo Gómez y Victorina Loza, una mujer de personalidad recia que enviudó a los 30 años con dos hijos: Elías, de ocho años; y Miguel de dos.   

Desde joven se interesó por la Doctrina Social de la Iglesia inspirado por la encíclica “Rerum Novarum”, del Papa León XIII. Fundó una caja de ahorros que derivó en una cooperativa en la que se vendía de todo en beneficio de los necesitados, y fue opositor de las ideas anticlericales y a los ataques a la Iglesia en las escuelas de gobierno. 

Con permiso de su madre abrió frente a su casa un colegio particular, mermando el número de alumnos de la escuela oficial y provocando que aquellos maestros se retiraran del pueblo. Gracias a su petición, la mitra estableció un vicario fijo y, a iniciativa suya, la población adoptó el nombre de “El Refugio”.

En 1910, Miguel formó parte de la organización del Partido Católico Nacional. Se dio cuenta de que se preparaba un fraude electoral contra Francisco I. Madero, y sus opositores lo amarraron a un caballo que lo arrastró. A pesar de todas las dificultades, él siguió firme a sus ideales y entre varias obras sociales que promovió figuran una caja de ahorros para rehabilitación de campesinos, una cooperativa de consumo y círculos de estudio.

En 1913, su hermano Elías fue ordenado sacerdote y Miguel se fue a estudiar al Seminario de Guadalajara; después, ingresó una escuela particular. 

Miguel Gómez Loza con Anacleto González Flores. Foto: Facebook/JoséDanielVillafuerteGrajeda

Miguel Gómez Loza con Anacleto González Flores. Foto: Facebook/JoséDanielVillafuerteGrajeda

A prisión por defender la fe 

El 11 de enero de 1914 fue apresado por primera vez; Álvaro Obregón tomó la ciudad y las tropas ocuparon el Palacio Episcopal, el Seminario Conciliar y los planteles educativos que dependían de la Iglesia. Fueron expulsados los sacerdotes. Miguel se incorporó a la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM)

A partir de 1917, ejerció el periodismo con un enfoque cristiano en el periódico “El Cruzado”, atendiendo las causas obreras, y organizó congresos y cooperativas. Fue encarcelado y amenazado de muerte varias veces consecutivas. En 1921, grupos de izquierda izaron en la catedral una bandera roja y negra y Miguel la bajó, lo que le valió que lo golpearan brutalmente.

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Más tarde estudió en la Escuela Libre de Derecho y en 1922 presentó su tesis e hizo su examen profesional, pero le negaron el reconocimiento de su título de abogado por orden del gobernador José Guadalupe Zuno.

Ese mismo año contrajo nupcias con María Guadalupe Sánchez Barragán. En 1923 nació su primera hija: María de Jesús, y tuvo dos hijas más. Por su labor a favor de la iglesia, Pío XI concedió a Miguel Gómez Loza, a Anacleto González Flores, y al obrero Ignacio Orozco, la Cruz Pro Eclesia et Pontifice.

Cientos de personas acudieron al sepelio de Gómez Loza.

Cientos de personas acudieron al entierro de Gómez Loza.

Mártir de la persecución religiosa

En 1926 se publicó en México el Código Penal en Materia de Cultos y Disciplina Externa, conocida como Ley Calles, que desconocía la jerarquía eclesiástica y ordenaba que sólo hubiera un sacerdote por cada 5 mil habitantes. Miguel trabajó en la defensa de los derechos de la Iglesia y, en total, estuvo preso 57 veces.

En diciembre de 1926, Elías, su hermano sacerdote y vicario de El Refugio, murió en un atentado. El 1° de abril de 1927, Anacleto González Flores y otros jóvenes de la ACJM fueron fusilados. 

El 21 de marzo de 1928, Miguel estaba en El Lindero, Jal., cuando fue sorprendido por soldados; quiso huir, pero lo lazaron y arrastraron. 

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Fue asesinado con una descarga completa de pistola. Su cuerpo fue llevado a Atotonilco donde lo exhibieron desnudo y lo lavaron a cubetadas de agua. Lo vistieron con un overol de mecánico y lo llevaron al Hospital Militar de Guadalajara, donde fue reconocido por amigos. 

A su entierro asistieron cientos de personas y uno de los discursos más enérgicos fue el de la viuda de Anacleto González Flores. Fue beatificado en Guadalajara, Jalisco, el 20 de noviembre del 2005, y su fiesta litúrgica es el 21 de marzo.