500 años de la presencia de los Dominicos en México: ¿Quiénes son y cuál es su legado?
A 500 años de su arribo, descubre la misión, carisma y aportaciones de los frailes Dominicos de la Orden de Predicadores en México.
El 2 de julio de 1526 arribaron a México los primeros 12 frailes Dominicos de la Orden de Predicadores encabezados por su Superior Fray Tomás Ortíz; para el 24 de julio, un día antes de la fiesta de Santiago Apóstol, entraron a lo que es la actual Ciudad de México con el objetico de evangelizar a la población indígena, combatir la idolatría y establecer la fe católica.
¿Pero quiénes son los frailes Dominicos de la Orden de Predicadores y cuál es la importancia de su presencia en México?
¿Quiénes son los Dominicos?
Los fraile Dominicos, oficialmente conocidos como la Orden de Predicadores (O.P.), son una orden mendicante de la Iglesia Católica fundada por Santo Domingo de Guzmán alrededor de 1215 en Toulouse, Francia, y obtuvo el reconocimiento pontificio del Papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216.
Las órdenes mendicantes representan una expresión particular de radicalidad evangélica, caracterizada por los votos de pobreza, castidad y obediencia, vividos en comunidad, pero con una orientación particular hacia la predicación y la mendicidad.
Así, una de las características fundamentales de este tipo de órdenes, surgidas en el siglo XIII, es la de “mendigar”, ya que los frailes en su origen, dependían de la mendicidad y de las donaciones de los fieles para su sustento diario.
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¿Cuáles son los pilares de la identidad dominica?
El propósito inicial de la Orden de Predicadores fue combatir la herejía albigense en Francia a través de la predicación y una vida de pobreza; así, la misión principal de los Dominicos es la predicación del Evangelio y la salvación de las almas, basada en cuatro pilares que se entrelazan y se fortalecen mutuamente:
Vida Comunitaria: “Siguiendo el ejemplo de los Apóstoles, nos mantenemos unánimes en la vida común, compartiendo fraternalmente lo que somos y tenemos, fieles a los consejos evangélicos”.
Oración Litúrgica: “Somos fervientes en la celebración de la Liturgia, especialmente la Eucaristía y la Liturgia de las Horas, fuente y cumbre de nuestra misión”.
Estudio Asiduo: “Nos consagramos al estudio de la Verdad, creyendo que la fe y la razón se complementan. El estudio profundo y constante nos permite anunciar el Evangelio con solidez y relevancia”.
Predicación o Apostolado: “Es la culminación de nuestro carisma. Todo lo que somos y hacemos está ordenado a la misión de predicar la Palabra de Dios al mundo”.
¿Cuál es el carisma de la Orden de Predicadores?
El carisma de la Orden de Predicadores es la predicación de la Palabra de Dios para la salvación de las almas, el cual se fundamenta en un carisma apostólico que busca llevar la verdad del Evangelio mediante la predicación, el estudio, la oración y la vida en comunidad.
“El centro del carisma dominicano reside en la predicación, en el anuncio de la Palabra de Dios. Ser Dominico es ser predicador, esto es lo fundamental como fraile dominico. Este anuncio va más allá del discurso verbal y se manifiesta en un modo de ser y de actuar que proclama la gracia de Dios en la historia humana”, señala en su sitio web la Provincia de Hispania.
¿Cómo es el hábito de los Dominicos?
El hábito de la Orden de Predicadores es un símbolo de humildad y servicio, que además refleja la identidad dominicana que valora la contemplación y el aprendizaje.
Según se establece en el numeral 50 del Libro de Constituciones y Ordenaciones de los Dominicos, su hábito consta de seis elementos:
- Túnica o alba blanca
- Escapulario blanco
- Capilla o esclavina blanca y negra con capucha
- Capa negra
- Cinturón de cuero
- Rosario de 20 Misterios sujeto al cinturón
Las características que debe tener el hábito, se señala en el Libro, son las siguientes:
“La túnica del hábito, cosida por delante y por detrás, debe descender hasta el tobillo inclusive y no más. La capa debe ser cuatro dedos más corta que la túnica y el escapulario un poco más corto que la capa, pero de tal anchura que cubra la costura de las mangas con la túnica”.
“La abertura de la capucha, de la blanca o de la negra, no supere la longitud de la cara en más de un palmo. Por delante no llegue más abajo del esternón; por detrás que no sobrepase más de cuatro dedos la altura del cinturón; y por los lados no sobrepase la altura de la mitad del hueso humeral, situado entre la axila y el cúbito”.
De acuerdo con el numeral 40 del Libro de Constituciones y Ordenaciones, los Dominicos deben usar el hábito dentro y fuera de sus conventos como testimonio de su vida consagrada.
Por lo que se refiere a los colores del hábito dominico, el color blanco representa la pureza, la castidad y la alegría de la resurrección; por su parte, el color negro simboliza la penitencia, la mortificación y la búsqueda de la austeridad.
La llegada de la Orden de Predicadores a México
En febrero de 1526 partió desde Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, España, la primera misión de la Orden de Predicadores que se dirigió a la Nueva España, arribando el 2 de julio de ese año al nuevo continente y después de un recorrido de 12 días llegaron a lo que ahora es la Ciudad de México.
Este grupo de 12 frailes Dominicos, que representó la segunda orden religiosa, después de los Franciscanos, en llegar a las nuevas tierras para impulsar la evangelización, estuvo conformado por:
Fray Tomás Ortiz (Superior Provincial), Domingo de Betanzos, Vicente de Santa Ana, Diego de Sotomayor, Pedro de Santa María, Justo de Santo Domingo, Pedro Zambrano, Gonzalo Lucero, Bartolomé de la Calzadilla, Diego Ramírez, Alonso de las Vírgenes y Vicente de las Casas.
Con su llegada se abrió un periodo de intensa actividad evangelizadora, que culminó en la fundación oficial de la Provincia de Santiago de México en 1532, cuya instalación formal ocurrió el 24 de agosto de 1535.
Desde entonces, los frailes predicadores establecieron comunidades en lugares estratégicos como Santo Domingo de México, Tepetlaoxtoc, Chimalhuacán Chalco, Cuernavaca, Oaxaca y Yanhuitlán, impulsando una vasta labor misional especialmente en las regiones mexicana, mixteca y zapoteca.
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Misión de los Dominicos en México
La identidad y la misión de los Dominicos en México se fundamentan en el carisma original que Santo Domingo de Guzmán instituyó para la Orden de Predicadores: una vida dedicada a la predicación para la salvación de las almas.
“Este ministerio no es solo una actividad, sino la razón de ser de nuestra Orden y el fin que da sentido a nuestra existencia”, señala la Provincia de Santiago de México en su sitio Web.
De esta manera, los Dominicos se convirtieron en uno de los pilares de la evangelización en el país, a pesar de que, como reconoce la Provincia de Santiago de México, “nuestra misión inicial estuvo marcada por un profundo debate interno sobre el mejor modo de predicar”, debido a que se constituyeron dos corrientes internas:
- La Corriente Monacal o de Observancia, liderada por Fray Domingo de Betanzos, que priorizaba la vida contemplativa en el convento, enfocándose en la oración y el estudio.
- La Corriente Apostólica o Misionera, con figuras como Fray Bartolomé de las Casas, que abogaba por una presencia activa entre la población, defendiendo los derechos de los pueblos originarios y promoviendo su evangelización.
“Esta tensión creativa moldeó nuestra expansión. Mientras la Provincia de Santiago de México (1532-1535) se consolidaba en el centro del virreinato, muchos frailes, buscando nuevos campos de misión, se dirigieron al sur. Su labor en las regiones Mixteca y Zapoteca fue tan fecunda que llevó a la creación de la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca en 1592”, señala la orden en su sitio oficial.
Establecimiento y expansión de los Dominicos en México
Después de su llegada, los frailes de la primera misión dominica que arribaron a la Nueva España vivieron inicialmente con los franciscanos y posteriormente se establecieron de manera permanente en la Ciudad de México en 1527.
Entre 1532 y 1535, se erigió canónicamente la Provincia de Santiago de México, la primera provincia dominicana en el continente, que extendió su labor evangelizadora principalmente por las regiones de Morelos, Oaxaca y Chiapas.
Debido a que la vitalidad de la Provincia de Santiago de México fue muy intensa, con el paso del tiempo se crearon nuevas provincias, fruto de las distancias, las necesidades pastorales y el desarrollo de identidades regionales:
- Hacia 1551, la región de Chiapas y Guatemala se segregó para formar su propia provincia.
- En 1592, se creó la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca, donde los dominicos se dedicaron intensamente a la evangelización de los pueblos mixtecos y zapotecos.
- En 1661, surgió la Provincia de San Miguel y los Santos Ángeles de Puebla, impulsada por el crecimiento y la iniciativa de los frailes criollos.
“Durante este periodo virreinal, nuestra labor se diversificó en la predicación, la fundación de conventos y colegios, el estudio riguroso y la defensa de los derechos de los pueblos originarios”, explican los Dominicos de México.
Con el tiempo, la labor de la Orden de Predicadores cambió hacia el apostolado urbano, la fundación de cofradías (siendo la del Rosario una de las más emblemáticas), la enseñanza en la Universidad de México y la expansión hacia las fronteras del norte.
“Nos consagramos al estudio, la promoción de la devoción y la defensa de la dignidad humana, dejando una huella imborrable en la espiritualidad y la cultura de México”, aseguran.
La Misión de los Dominicos en el Siglo XXI
A 500 años de la llegada de los Dominicos a México es fundamental reconocer la influencia que su presencia tuvo en la configuración espiritual, cultural y social del país, ya que a través de la predicación, la enseñanza y la defensa de la dignidad de los pueblos originarios, se convirtieron en una fuerza decisiva para el surgimiento de una identidad cultural propia de México, marcada por el encuentro de tradiciones y la búsqueda constante de la verdad.
“Hoy, la Provincia de Santiago de México continúa viva y activa, fiel a su carisma de predicar para la salvación de las almas. Adaptándonos a los nuevos tiempos, hemos abrazado nuevos proyectos como:
- Centro de Estudios Filosóficos Tomás de Aquino (CEFTA)
- Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria
- Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH)
- Centro Universitario Cultural (CUC).
“Nuestra historia, con sus luces y sombras, es testimonio de una fe inquebrantable y un compromiso perdurable con el pueblo de México”, aseveran los frailes de la Orden de Predicadores.
¿Cuál es el legado de los Dominicos en México?
El legado de la Orden de Predicadores en México, a 500 años de su arribo, es fundamental en la conformación histórica, cultural, religiosa y arquitectónica del país, especialmente en el sur (Oaxaca, Chiapas) y el centro. El impacto de los frailes Dominicos abarca desde la defensa de los derechos indígenas en la época colonial hasta la creación de un vasto patrimonio artístico barroco.
De esta manera, podemos enumerar las principales aportaciones de la Orden de la siguiente manera:
- Defensa de los Derechos Indígenas: Destacados frailes dominicos como Bartolomé de las Casas y Antonio de Montesinos fueron pioneros en la denuncia de la injusticia y la defensa de los pueblos originarios frente a los abusos de la conquista.
- Arquitectura Monumental y Barroco: Construyeron conventos e iglesias imponentes que hoy son joyas del patrimonio, destacando el Templo de Santo Domingo de Guzmán en Oaxaca, el de Santo Domingo Yanhuitlán, y el exconvento de San Juan Bautista en Coixtlahuaca. Sus construcciones se caracterizan por una elaborada decoración barroca y el uso de técnicas avanzadas para la época.
- Evangelización y Educación: Fundaron numerosas escuelas y centros de estudio, como el colegio de Tlatelolco, desempeñando un papel crucial en la educación y catequesis durante la colonia. Además, se dedicaron al aprendizaje de lenguas indígenas para la creación de gramáticas y catecismos.
- Fundación de Ciudades y Cultura: Ayudaron a la fundación, desarrollo y refinamiento de ciudades. Su presencia se extiende por el centro y sur del País, con una importante huella en la región de la Frailesca en Chiapas.
- Arte y Ciencia: Contribuyeron a la difusión de la fe y la cultura, destacando en el estudio de la teología, filosofía y artes.
Seguir predicando para la salvación de las almas
A cinco siglos de su llegada a la Nueva España, la Orden de Predicadores sigue siendo un referente de predicación, estudio y compromiso con la verdad. Su historia en México no solo se escribe en los muros de sus templos y conventos, sino también en la defensa de la dignidad humana, la promoción de la justicia y la formación intelectual que ha marcado generaciones.
Hoy, fieles al carisma de Santo Domingo de Guzmán, los Dominicos continúan anunciando el Evangelio desde nuevos espacios académicos, pastorales y sociales, respondiendo a los desafíos contemporáneos con la misma convicción que animó a aquellos primeros doce frailes en 1526: predicar para la salvación de las almas y servir al pueblo de Dios con fe, estudio y caridad.

