¿Qué es el ‘Beso Litúrgico’ y qué significa?
¿Sabes por qué los sacerdotes siempre besan el altar al iniciar y finalizar la Santa Misa? Aquí te explicamos qué es el Beso Litúrgico.
Dentro de los ritos que se siguen en la celebración de la Santa Misa hay uno que, si te has fijado bien, se realiza justo al final de la procesión de entrada y es cuando el sacerdote se acerca al altar y lo besa con reverencia.
Al ser un acto que se repite durante cada celebración Eucarística, para muchos católicos puede ser algo que termina pasando desapercibido, pero si eres una persona curiosa, es muy probable que en alguna ocasión te hayas preguntado: ¿Por qué el sacerdote besa el altar? A este acto se le llama ‘Beso Litúrgico’ y tiene un significado muy especial dentro de la Liturgia, que ahora te explicaremos.
Este beso, de acuerdo con el sitio Liturgia Papal, representa una forma externa de veneración en la liturgia católica, junto con la genuflexión y la inclinación, y no sólo sucede al inicio de la Misa.
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El Beso Litúrgico en la Misa
Según explica el sitio Liturgia Papal, ordinariamente se dan tres besos durante la misa:
- Al inicio de la misa, el diácono y el sacerdote, después de saludar al altar con una inclinación profunda, lo besan.
- Después de que se proclama el Evangelio, el diácono o el sacerdote besa el evangeliario mientras dice en secreto: “Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados”.
Si es un obispo el que celebra, el diácono tiene la opción de besarlo él mismo, o de llevárselo al obispo para que él sea quien lo bese. - Al final de la misa, el sacerdote y el diácono besan en altar después de la bendición final y después se inclinan profundamente frente al altar junto con los demás ministros.
En su libro titulado, “Ir a Misa, ¿para qué?”, la escritora católica Alejandra Sosa, nos recuerda que esta forma de veneración ante el altar y el evangeliario se realiza porque son signos que representan a Cristo:
Un día, recordando este ritual, me puse a considerar cuántos besos distintos habrá recibido Jesús durante Su vida en este mundo, y vinieron a mi mente los que le dio en los pies aquella pecadora pública y el que le dio Judas en el Huerto”.
La escritora manifiesta que le “conmovió pensar que Jesús nunca rechazó un beso, nunca rehuyó a esta muestra de cariño aunque fuera de alguien despreciado por otros o de alguien que no se la daba de todo corazón”.
Un beso tuyo dirigido a Jesús
La colaboradora de Desde la fe asegura que en el momento del Beso Litúrgico, los fieles presentes deben hacer suyo ese Beso Litúrgico dirigido a Jesús.
Ten presente esto -nos dice- el sacerdote que besa el altar lo hace también de parte de todos nosotros, de parte tuya.
Ese beso al altar es también tu beso para el Señor. Y quizá es un beso amorosísimo, jubiloso con el que quieres expresar tu gratitud, tu cercanía; quizá es tímido y titubeante porque todavía no entras en confianza; tal vez por ahora sólo sea por compromiso o por interés, no importa, el Señor lo recibe sin juzgarlo, rescata lo amoroso de tu gesto y lo guarda en Su corazón”.
El beso litúrgico señala la presencia de Cristo
La teóloga y liturgista Morena Baldacci asegura en su artículo “La liturgia es como un beso”, publicado en L’Osservatore Romano, que precisamente por ser un gesto con una fuerte implicación relacional, el beso en la liturgia “se reserva en ocasiones particulares, es decir, se besa para señalar la presencia de Cristo en sus principales signos sacramentales: el altar y el Evangelio. Por eso, el beso se asocia siempre al gesto de veneración y suele ir acompañado de un silencio o de una oración susurrada al corazón”.
Baldacci recuerda en su artículo que en la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se tomó la determinación de reservar este gesto devocional exclusivamente a los dos momentos culminantes de la celebración eucarística: el beso del Evangelio, la cumbre de la Liturgia de la Palabra; y el beso del altar, centro y culminación de toda la celebración eucarística.
De este modo, puntualiza la especialista, “el rito prevé el beso del altar en la dinámica del saludo (ritos de entrada) y de la despedida (ritos de conclusión), como para unir en una sola acción el saludo a Cristo con su propio cuerpo que es la Iglesia”.
Así que ya lo sabes, la próxima vez que vayas a Misa, recuerda el consejo de Alejandra Sosa, y únete en oración con el sacerdote al momento del Beso Litúrgico.
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**Esta nota se actualizó el 6 de enero de 2026.



